1. LOS PIES DE UNA FUTBOLISTA


    Fecha: 14/10/2026, Categorías: Erotismo y Amor Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... jugadores que ya mencioné, cuando la cogí el culo sentía una suavidad impresionante, me daban ganas de hacerle más, así pues comencé a lamerlo, darle suaves palmadas y hasta lo mordí provocándola un gemido. Finalmente me vine en su gran culo y le lamí hasta que ella se vino también. Me gustaba mucho oírla gemir de placer y ver como se movía cual serpiente su cadera, pero al sujetarla no podía irse muy lejos. Ya al final me hizo una paja con sus manos, las tenía suaves, no tanto como sus pechos, pero sí lo suficiente como para hacerme terminar pronto para el plato final.
    
    Me dijo que me iba a hacer una paja con los pies ya que me excitaban muchísimo y eso hizo, aquel momento fue glorioso, los pies de una jugadora jovencita como ella me volvían locos y es que tras la primera descarga, se me tumbó encima y me hizo una segunda mientras me besaba y yo chupaba sus ricas tetas y me decía entre besos que no me iba a dejar ver como me lo hacía para que no me lo pudiera hacer otra igual de bien, y en efecto, no vi nada, pero fue diferente a cualquier paja de pies que me habían hecho nunca. Tras eso volvió a besarme y yo a ella, ambos desnudos, ella encima mío y yo debajo suya, un buen rato después se fue un momento al baño, volvió de ducharse y estaba increíble, me dijo que el plato final iba a ser disfrutar de ella en la cama en la noche. Fue una noche impresionante, y que se me quedó grabada a fuego en mi mente.
    
    A día de hoy ya no estoy allí, pero aún, a día de hoy nos escribimos recordando todo con todo lujo de detalles y hasta nos pasamos fotos, y es que ella será futbolista, pero yo logré meterla y robarla el corazón y es que me dijo que me amaba mucho esa noche y la dije que yo a ella también. El próximo verano hemos quedado que ella vendrá a verme más tiempo del que estuvimos.
    
    Pues bueno, hasta aquí la historia de como lo hice con una jugadora de fútbol y como sus ricos pies me hicieron vivir un paraíso.
«123»