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Le rompí el culo a mi prima Blanca
Fecha: 14/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... no nos deja estar juntos… Sus palabras me conmovieron, yo me sentía igual y habíamos dejado que nuestras relaciones falsas cobraran demasiada importancia. La verdad es que estaba desarrollando sentimientos reales por Irene y estoy seguro de que Blanca también, eso era lo que nos hacía sentir culpables, no tanto el sexo que ni siquiera podía ser clasificado como infidelidad. La abracé y besé con ternura. —Yo deseo lo mismo y vamos a lograrlo, pero mientras debemos mantener la calma y sobre todo, las apariencias —dije en el tono más apacible que pude —¿me amas? —Con todo mi corazón, primo —respondió hecha un ovillo junto a mí. —Y yo a ti, Blanca, mi amor. Una vez más mi verga comenzó a reaccionar al cuerpo de mi prima. Una idea cobró fuerza en mi mente. Bajé a sus tetas y las lamí hasta que sus pezoncitos se pusieron duros en mi boca. Ella abrió las piernas para recibirme, pero era tiempo de experimentar algo más. —Voltéate —ordené con un susurro en su oído. Se acostó bocabajo y se relajó. —Ay mi vida, tú sí sabes cómo hacerme sentir mejor —dijo con placer. Besé su cuello, sus hombros y su espalda. Fui bajando lentamente y besé sus nalguitas. Le di un par de mordidas a las que reaccionó contrayéndose. —Ay, Enrique, qué delicia. La tomé de la cadera y la guié para que se pusiera en cuatro. Pasé mi verga erecta entre sus nalguitas y apunté a su vagina. Entré en ella para lubricar mi verga con sus fluidos. Bombeé un par de veces y la volví a ...
... sacar. Loco por poseer completamente a aquella mujer, sin decir nada le abrí las nalgas. Coloqué mi glande sobre su ano y antes de que pudiera reaccionar la tomé de las caderas y le metí toda mi verga en su ano virgen. —Enrique, ¿qué haces? —gritó con dolor —salte, me lastimas, cabrón, suéltame. Resistí sus intentos por liberarse y seguí cogiéndola así. —Te amo, y tú me amas a mí, me moría por intentar esto contigo. Poseerte toda, romperte el ano, ser el primer y único hombre en penetrar tu culito. Te amo, te amo, te amo —repetí con cada embestida. —Me duele, Enrique, me duele mucho, salte —sus súplicas eran cada vez más débiles, estaba disfrutando también. —Ay, dios mío, sí —aceptó finalmente. Su culo estaba muy apretado y no tardé en terminar. La cantidad de semen fue moderada pero el orgasmo fue brutal. Seguí sometiéndola, haciendo que se acostara boca abajo de nuevo y yo sobre ella. —Ahora sí eres completamente mía —le dije al oído mientras acariciaba su pelo. —Este culito será tuyo para siempre, igual que yo —respondió sonriendo. Pasamos un buen rato así hasta que reaccioné y le pregunté a Alexa la hora, era tarde. Me vestí, mis tíos podrían llegar en cualquier momento. Como quería despedirme de ella como mi mujer, lo hice antes de que llegaran sus padres. Llegando a mi casa le escribí a Irene. Se la estaba pasando bien en la playa con su familia. —Te extraño —escribí. —Yo también, guapo, pero sólo serán unos días…y cuando vuelva, ...