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Mi vida. Resplandores y tinieblas (2)
Fecha: 14/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: lolalp, Fuente: TodoRelatos
... noche y el polvo mañanero y las chicas nos contaron su noche lésbica. Cada día que pasábamos juntos, la confianza entre nosotros iba creciendo, andábamos juntos de aquí para allá todo el tiempo, tanto que en el curso nos llamaban “The fantastic four” y aunque salíamos, nos divertíamos, teníamos sexo a menudo, no descuidábamos los estudios, al contrario, los llevábamos al día y con un rendimiento alto. Varias noches nos intercambiábamos para dormir, era rara la ocasión en que dormía solo, algunas noches tenía sexo con Ana, otras con Alice, otras con Maite. No volvimos a hacer tríos, para que ninguno quedara solo, y muchas noches, en mi habitación o en la de Maite, dormíamos juntos, incluso sin tener sexo. Fue en ese segundo mes, que un sábado en la noche luego de unas cervezas en ese bar al que solíamos ir, volvimos al albergue y fuimos los cuatro a la habitación de Alice, y tuvimos nuestra primera noche de sexo entre los cuatro. Fue una locura, esas tres hermosas mujeres, cada una con lo suyo me exprimieron. Fueron tres eyaculaciones esa noche, y no sé la cantidad de orgasmos de las chicas. Esa noche lo probamos todo, acercando el sillón a la cama y pasábamos de un lugar a otro, de un cuerpo al otro, de una boca a la otra, fueron casi dos horas de caricias, lamidas, penetraciones, las mías, las de Alice con su juguetito, y los dedos en conchas y culos, hasta en un momento, mientras Ana y Maite me chupaban la pija, Alice me besaba, me acariciaba las ...
... nalgas, y su dedo intrépido, terminó dentro de mi culo. Una locura de pieles, placer y conexión entre los cuatro, algo que ni en el más recóndito de mis pensamientos, hubiera imaginado. * Las semanas fueron pasando y nuestra conexión era tremenda, además de llevarnos muy bien, de divertirnos y disfrutar de nuestros cuerpos, en los estudios fuimos por lejos, los mejores. La relación con el resto de los compañeros también era muy buena, compartíamos salidas, paseos, charlas durante las comidas, hasta les hicimos probar el mate, con el que Maite y yo andábamos todo el tiempo. Estaríamos en el cuarto mes del curso, cuando luego de una cena, Marco y Massimo, los dos chicos de Milán, se acercaron a mí y en esa conversación me dijeron lo que para mí era innegable, que eran pareja, que se habían dado cuenta de la relación que teníamos nosotros cuatro, y que, si me iba el plan, me invitaban a tener sexo con ellos, quería experimentar un trío con otro chico, y habían pensado en mí. Amablemente les agradecí el ofrecimiento, pero les dije que, al menos de momento, no sentía atracción por los hombres, y alegremente, ambos me dijeron que era porque no lo había probado, que si los dejara, me harían cambiar de perecer, pero decliné la oferta con una sonrisa. Cada vez que hablaba con Adriana, como no teníamos secretos, le contaba mis andanzas, y graciosamente me decía que volvería con los huevos secos. En cambio cuando hablaba con Gloria, tan solo le contaba de los estudios, ...