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Estigmas y pétalos (parte 1)
Fecha: 17/10/2026, Categorías: Grandes series, Autor: Mandion, Fuente: CuentoRelatos
... cosa, tener un mercado tan cerca desde luego que es conveniente. Justo cuando estaba a punto de abandonar el mercado, un hombre me silbo, acercándose con su carreta tirada por un caballo. —¡Amigo! ¿Una banana? Mira, lindo está.— Soltó un hombre al que ya se le asomaban algunas canas a su cabello recortado. —No-no-no —Armándome de coraje dispuesto a defender el efectivo que me quedaba. —Gracias-gracias-gracias. —Não sea ña así… —Insistió el sujeto. El sujeto de piel bronceada, estaba apenas vestido con un vaquero casi hecho harapo y una delgada camisa que empapada de sudor se trasparentaba. Involuntariamente, mi mirada se perdía en su cuerpo, de las recientes arrugas se apreciaba el delineado de sus pectorales, seguido de unos protuberantes abdominales, como un recorrido rocoso. Me hablaba rascándose la descuidada barba, entremezclando el portugués con el español, dificultándome entenderlo. Para ser justos, tampoco le estaba prestando demasiada atención, su figura contaba una historia de un cuerpo aún más hercúleo que el actual. —¿você um estrangeiro? —Não, me mudé recentemente. —Solté desviando la mirada, sintiendo el ardor en el rostro. —¡Epa! ¿voltar para casa? ¡Tem!-¡Tem!-¡Tem! —Lanzándome una bolsa de frutas. En cuanto recibí la bolsa, estiro la mano para estrecharla con la mía. Al aceptar el apretón, el hombre golpeo palma con palma y lo envolvió con todas sus fuerzas, fascinado noté las venas sobresalir de entre sus músculos. No ...
... tuve tiempo de pagar o decir gracias, cuando ya estaba sacudiendo las riendas del caballo, el cual relinchando se apresuró a seguir tirando del carro. Supongo que como dicen por ahí, la primera es gratis, pensé en lo que inspeccionaba el contenido de la bolsa, encontrando que lo lleno de todo un poco. Ya adentrándome a pocas cuadras del complejo, de nuevo fui interrumpido por un nuevo rostro. —¡Ou nene! —Escuche una melosa voz sacándome de mis reflexiones—¡Compra ña um Pãoqueijo! Se trataba de una señora de buen ver, acercándose con una gracia casi felina acomodándose el flequillo de su oscura cabellera, pude notar una piel café sobre las hendiduras de su blusa crochet celeste, una piel oscura diferente a la mía o la de alguien bronceado, se trataba de una verdadera nativa. La enorme canasta que llevaba como sombrero la delataban como una panadera callejera, aquel pequeño gesto acentuaba los movimientos de su ancha cadera, asomándose por momentos su torneado muslo en la línea que abría su larga pollera roja. Cuando la tuve a centímetros quedé embelesado, unas gruesas cejas le daban una mirada profunda, a los parpados caídos con hermosura. Unas mejillas prominentes hacían con la enorme sonrisa que mantenía en todo momento, labios carnosos propios de una naturalidad salvaje. —¿Você va querer um po? —¿je? Sí, voy a llevar un… Par… —Atine a sentenciar, intentando desviar la mirada del par de atributos que se derramaban por su pecho como unas hermosas ...