-
Estigmas y pétalos (parte 1)
Fecha: 17/10/2026, Categorías: Grandes series, Autor: Mandion, Fuente: CuentoRelatos
... lágrimas. Avergonzado por mi evidente asombro tanto a su figura como rostro, atine a contestar de reflejo, como si su belleza hubiera funcionado como gancho de ventas. —¿Vo so cara nova acá? Ñao acuerdo de você, nene. Eu passo todas las mañanas, búscame ña si te falta alguma coisa con que acompanhar el desayuno. —Dijo guiñándome un ojo en lo que se marchaba tras cobrarme. Tanto la panadera como el frutero, utilizaban aquella combinación de portugués y español, parecido al de Brasil, pero con adicciones españolas, el resultado del mestizaje tras la colonización. Había olvidado aquella forma de hablar, una que sería una herejía al diccionario tanto para Europa como para Sudamérica. Finalmente, subí las escaleras del complejo de departamentos, mis piernas ya notaban un dulce cansancio. Con una bolsa llena de frutas y otra de panes con queso, los llamados Pãoqueijos, una comida típica de este país. Me sentía como un tonto al soltar algunas monedas por dejarme engatusar, un momento pensaba en ponerme en forma y en otro estoy comprando calorías, pero en el fondo también me llegaron una mezcla de nostalgia y curiosidad por volver a probarlo. Recordé que en el primer año fuera extrañe su sabor tanto como de las amistades, con el tiempo me acostumbre a la gastronomía europea y termine olvidándola. Como si esto se tratara de evitar que Florencio llegue a su cuarto para descansar, cruzando el pasillo que da con mi puerta, casi tropecé con un hombre que era empujado a ...
... fuera y que en calzoncillos se encontraba subiéndose los pantalones. —¡Anda a la mierda a coger a tu puta madre! ¡Idiota! —Soltó una joven con el pelo teñido de rojo, la cual parecía ser la que lo había empujado. ¿Es que acaso acá nadie lleva ropa? Fue lo que pensé en lo que veía rebotar los juveniles pechos con cada sobresalto de sus gritos, hipnotizado con el movimiento de sus pezones. Eran pequeños, pero turgentes, con una piel algo porosa igual que su cuerpo delgado, notando ligeramente las costillas y una línea algo marcada que resaltaba su ombligo. El muchacho del cual apenas me pude fijar, soltó también una serie de insultos antes de marcharse. Chocando hombro con hombro conmigo al hacerlo, tal vez me había quedado observando demasiado a mi vecina. —¡¿Y vos qué mierda miras?! —Soltó al finalmente notarme. —Nada-nada… —dije con la cabeza gacha, en lo que llegaba a mi puerta. Quitándome los zapatos, desabotonándome la camisa, entre en un humor relajante, el paseo había tenido unas cuantas sorpresas, pero había cumplido su función. Fuera del mapa mental que trazaba con la imaginación para guardarla en la memoria, dispuse de mi computadora portátil, para acceder a los archivos Excel, en los que enlisté los precios de varios productos del mercado que me podrían interesar. Lamentablemente, tuve que volver a recurrir al celular para revisar las redes, una tarea de prioridad será conseguir un modem de internet. La búsqueda de compañero de cuarto, lo ...