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El día que Paulina rompió su silencio - Parte 2
Fecha: 17/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos
... labios brillaban. No tardó en llegar otro mensaje: —Mándame un video. Quiero oír lo mojada que estas. Me mordí el labio. Busqué un ángulo donde mi respiración se escuchara clara. Grabé cómo mis dedos se abrían paso entre mis labios, cómo me tocaba despacio, empapada. Gemí, suave, apenas un susurro, y apreté “enviar”. Su respuesta llegó de inmediato: —Más fuerte. Quiero que se oiga cómo me llamas. Ahí fue cuando dejé que saliera mi voz. Susurrando su nombre, gimiendo, con cada caricia más húmeda, más rítmica. Grabé otro video. Enviarlo me hizo temblar, como si ya estuvieras ahí mirándome. —Eso… así. Ahora imagina que no usas tus dedos… que es mi verga empujando. Se me escapó un gemido real, tan fuerte que tuve que morderme la muñeca para no gritar. Apenas envié la foto, sonó el teléfono otra vez. —Ahora abre las piernas, despacio. Quiero verte entera. Me acomodé en la silla, subí la toalla, y separé las rodillas. El aire frío me acarició la piel y sentí cómo el calor ahí abajo se intensificaba. Tomé la foto… demasiado cerca. Mis labios brillaban. No tardó en llegar otro mensaje: —Mándame un video. Quiero oír lo mojada que estas. Me mordí el labio. Busqué un ángulo donde mi respiración se escuchara clara. Grabé cómo mis dedos se abrían paso entre mis labios, cómo me tocaba despacio, empapada. Gemí, suave, apenas un susurro, y apreté “enviar”. Su respuesta llegó de inmediato: —Más fuerte. Quiero que se oiga cómo me llamas. Ahí ...
... fue cuando dejé que saliera mi voz. Susurrando su nombre, gimiendo, con cada caricia más húmeda, más rítmica. Grabé otro video. Enviarlo me hizo temblar, como si ya estuvieras ahí mirándome. —Eso… así. Ahora imagina que no usas tus dedos… que es mi verga empujando. Se me escapó un gemido real, tan fuerte que tuve que morderme la muñeca para no gritar. Apenas me atreví a abrir su mensaje. "Póntela la tanga de nuevo." La tanga. La misma que hace un par de horas habia dejado mojada. Todavía estaba húmeda, arrugada en el fondo de mi bolsa. Me la subí temblando, como si fuera un ritual, y le mandé la foto que me había pedido: de pie, frente al espejo, con la tela roja apenas cubriéndome. No tardó. "Más. Quiero video. Quiero escucharte gemir, Paulina." Mi respiración ya era un desastre. Me recosté en mi cama, me abrí despacio, el teléfono vibrando a cada orden. "Métete un dedo… despacio… que lo pueda escuchar." Grabé. El sonido húmedo, mis jadeos… todo quedó ahí. Le mandé el clip y me mordí los labios. No me dejó descansar. "Ahora dos… quiero verte abrirte para mí…" La cámara captó todo: mis dedos entrando, mi pelvis moviéndose sola, mi voz quebrándose en un gemido que intenté callar. "No pares… hasta que te diga." Obedecí. Cerré los ojos imaginando sus manos en lugar de las mías, y cada vez que el teléfono vibraba con otro mensaje, sentía como si su voz estuviera dentro de mí. En ese momento, el teléfono comenzó a vibrar de manera ...