1. Impulso hacia la lujuria- La secuela 2


    Fecha: 19/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: WithoutShame, Fuente: TodoRelatos

    Al día siguiente volví a escuchar su voz en el confesionario.
    
    - Hola Padre. Tengo buenas noticias para usted, he conseguido mantenerme pura desde que me ayudó ayer.
    
    - No te imaginas cuanto me alegro. ¿Has dejado de sentir ese fuego?
    
    - No diría yo eso. Ayer salí muy relajada después de verle, esta mañana también he estado bien, pero durante la tarde he ido sintiendo como se iba avivando el fuego, aún así he conseguido contenerme pensando que no faltaba mucho para poder verle.
    
    - No pretenderás que de nuevo sacie tus instintos. ¿Verdad?
    
    - Si Padre, necesito que vuelva a ayudarme. En cuanto he visto que ya era la hora en que usted confiesa he venido a verle, además, como ayer noté cuanto le gustan mis pechos, he decidido venir sin sujetador para que pueda disfrutarlos mejor. Lo malo es que se me marcan mucho los pezones, incluso se transparentan un poco a través de la camisa y durante todo el camino he sentido como los hombres me los miraban libidinosamente. Eso ha terminado de calentarme y ahora estoy hirviendo, por favor, no me deje así.
    
    De nuevo se me planteaba la misma disyuntiva, ser fiel a mis votos o calmar a esa joven para que no se entregara a una espiral de vicio sin fin. Lo único que vi claro es que ese asunto no lo podíamos tratar en el confesionario y le dije que fuésemos a mí despacho para hablarlo con calma.
    
    Una vez allí me senté en mi butaca pero ella permaneció de pie.
    
    - Como puedes comprender yo no puedo estar traicionando mis votos ...
    ... constantemente, tenemos que encontrar una solución para tu calentura que no sea hacer cosas impúdicas conmigo.
    
    - Padre, lo que usted hace es un acto de caridad, nadie podría condenarlo por eso.
    
    Mientras hablábamos ella no paraba de enredar con la zona del escote de su camisa desplazando la tela justo hasta donde comienzan sus aureolas, incluso en alguna ocasión traspasó ese límite y pude ver el color marrón de sus pezones, eso unido a que, efectivamente, se le transparentaban un poco y a que los tenía tan duros que parecía que querían rasgar la tela de la blusa, estaba haciendo que mi miembro no parase de crecer.
    
    - Por favor Padre, lo necesito, si no tendré que volver a casa en metro. No se imagina como me han puesto las miradas de esos hombres sobre mis pechos, estoy completamente mojada.
    
    Ella seguía jugando con su escote, me era muy difícil apartar la vista de sus pechos. Según dijo eso se acercó a mí, bordeando el escritorio, se colocó justo a mí lado, se subió la falda y me mostró su sexo completamente desnudo.
    
    - Mire Padre, incluso he venido sin braguitas para que usted pueda aplicarme la penitencia más fácilmente.
    
    Tenía el sexo de esa joven muy cerca de mi cara y sentí como palpitaba mi miembro sin parar.
    
    - Sabes que yo no puedo ser quien te apague ese fuego.
    
    - Por favor Padre, mire como estoy de mojada.
    
    Sin dejar de levantar su falda llevó una mano hasta su sexo y lo abrió mostrándome la enorme cantidad de flujo que desprendía. La distancia a la ...
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