1. Un jefe con un secreto (I)


    Fecha: 20/10/2026, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... favor.
    
    Atendiendo a la súplica de su jefe dio un nuevo sorbo. Diego observó fascinado cómo daba otro sorbo y volvía a besarle. De nuevo tragó todo el líquido y de nuevo sintió su lengua explorando su boca. Cuando le mordió los labios después del tercer trago no pudo evitar gemir. Sentía su erección presionada dentro de su costoso traje a medida. Al percatarse, Sebas presionó la entrepierna de su jefe con el pie, compartiendo la copa de vino hasta que la terminaron.
    
    Sin decirle nada aflojó su corbata, sacándola del cuello de su camisa para volver a apretarla en torno a su cuello para poder seguir usándola a modo de correa. Con una lentitud dolorosa fue soltando los botones de la camisa de su jefe, que aguardaba de rodillas con los brazos a la espalda. El pie de Sebas continuaba presionando con fuerza la erección de Diego, causando dolorosas punzadas que no hacían más que aumentar su excitación. La camisa quedó abierta a ambos lados, revelando un pecho grande y de pectorales trabajados en el gimnasio y unos abdominales bien marcados cubiertos por una nube de vello oscuro con alguna que otra cana.
    
    Sebas retiró la camisa y la chaqueta de Diego lanzándolas sobre el sofá. Su jefe quedó desnudo de cintura para arriba, con el pelo revuelto y el torso sacudiéndose al ritmo de sus jadeos. A pesar de la orden de mantener la mirada baja de vez en cuando levantaba los ojos, mirando con sumisión a su empleado. Apartando el pie de la entrepierna de Diego, Sebas se incorporó. Se ...
    ... desperezó con agilidad y recogiendo la corbata de su jefe dio un par de tirones para que se incorporase. De pie le dominaba con su estatura, no así con su actitud.
    
    –Vamos, coge la copa y el vino, quiero subir al dormitorio. Tienes una colección… interesante.
    
    Por primera vez fue su jefe el que se ruborizó intensamente. Había ido consiguiendo sus juguetes poco a poco, en función de sus gustos. Había dejado fuera los que Nico quería usar esa vez, pero lo cierto es que Sebas no había llegado a ver ni la mitad. Con una sonrisa disfrutó de la idea de sorprender a su empleado de nuevo, subiendo tras él por las escaleras. Al abrir la puerta, Sebas le hizo pasar mientras observaba la inmensa colección de su jefe, a su entera disposición. Muchos de los cajones de la cómoda estaban abiertos y mostraban más y más juguetes, muchos de ellos ni siquiera sabía para qué servían y otros no los había visto salvo en el porno duro.
    
    –Eres un vicioso ¿eh? Joder, menuda colección te has montado.
    
    El joven soltó la corbata-correa y examinó los diversos juguetes. Su jefe se mantenía quieto, mirándole de reojo mientras procuraba mantener la vista baja. Si a Sebas le gustaba lo mismo que a él, sabía que acababa de llevarle al paraíso. Si no le gustaba o lo consideraba demasiado, debería ajustar sus expectativas y guardar buena parte de su colección. Con el corazón en un puño observó cómo el joven se inclinaba en el cajón donde guardaba los accesorios de cuero y sacaba un collar de perro y una ...
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