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Un jefe con un secreto (I)
Fecha: 20/10/2026, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... semanas en caso de que lo necesite, y ayudarle con las reuniones externas. Diego se dejó caer contra el respaldo de su silla. El costoso reloj de oro que siempre llevaba puesto lanzó brillantes destellos al incidir en él la luz del ventanal que tenía a sus espaldas. Con un suspiro cansado se frotó los ojos y se pasó una mano por el pelo. Sebas se limitó a esperar, sabía que no sacaría nada si insistía. Además, no quería que supiese lo mucho que le gustaría acudir a esas reuniones, empezar a tener algo más de peso en las decisiones empresariales más allá de ser un simple secretario sobrevalorado. –Supongo que eso solucionaría el problema, y te podría venir bien aprender algo más sobre cómo funcionan ciertas gestiones. ¿Qué edad tienes, veintiocho? –Veintiséis, señor. –Eres joven, pero trabajas bien y eres cumplidor. Sí, te vendrá bien venir conmigo. Está bien, deja listo el plan para cubrir tus ausencias y reorganiza tu horario para poder venir conmigo. Pasa a recogerme a las siete de la mañana el miércoles. –Sí, señor. No dijo nada, conteniendo su júbilo mientras salía del despacho de su jefe. No apreció la mirada divertida ni la sonrisilla que empezaba a asomar en el rostro de su jefe. Al principio no había tenido demasiada fe en Sebas. Le había contratado en prácticas como asistente personal después de que el chico se graduase primero de su promoción en ADE, pero había cogido afecto al chico. Era trabajador, responsable y mucho más ambicioso de lo que su ...
... apariencia dulce y accesible parecía revelar. Sebas tenía el cabello castaño y ondulado, no demasiado corto, con algunos mechones rozando sus hombros y otros cayendo sobre sus ojos, de un rico tono marrón claro y piel morena por el tiempo que pasaba al aire libre. Monitorizaba las redes sociales de sus empleados, por lo que sabía que siempre que podía el chico se escapaba a la montaña con la bici o a correr con su perro, un achuchable samoyedo al que pagaba siempre guardería y cuidador. No era especialmente alto, tan solo uno setenta y dos, pero su actitud profesional y en extremo precisa compensaba ese pequeño defecto, al igual que el físico perfecto gracias al ejercicio que resaltaba con trajes buenos y camisas en tonos claros. Un detalle que le gustaba era que siempre llevaba corbata, aunque no fuese obligatoria. Acentuando la sonrisa encendió su ordenador para ponerse a trabajar nuevamente. Bien sabía que el ofrecimiento del joven no estaba exento de cierto interés personal, motivado sin duda por su ambición y sus ansias de crecer dentro de la empresa, pero no le parecía mal del todo. Necesitaba empleados así, siempre dispuestos. Como el caballo de carreras que ansía estar siempre en la pista. Concediéndose un par de minutos más para sí mismo, concertó una cita con su ligue habitual para el martes. Si quería ir a ver esos terrenos con una buena actitud necesitaría quemar energía antes. Ajeno a los pensamientos de su jefe, Sebas se esforzó al máximo durante esa ...