1. Verga extranjera


    Fecha: 20/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Sexymiau, Fuente: CuentoRelatos

    ... al escuchar el ruido fue a preguntarme si todo estaba bien.
    
    Yo no sabía qué decir de forma inmediata pero mi inconsciente sí, le dije que me habían caído unos libros en el pie y que si podía entrar. Él abrió la puerta y al prender la luz se dio cuenta que yo estaba desnuda, nos quedamos mirando unos segundos y me preguntó si también podía entrar James a lo que yo afirmé con la cabeza. Mientras James entraba, Daan ya se había quitado el pantalón para encimarse en mí y con cierta desesperación frotar mis vagina con saliva en sus dedos y meterme su linda verga que sentí hasta el fondo. James entró a la habitación se puso a mi lado con su miembro bien duro; lo tomé con la mano y se la empecé a mamar como me lo había imaginado en el club. Estaba recibiendo una hermosa verguiza.
    
    Daan y James me cargaron mientras uno me daba por delante y el otro me la metía por el culo. La verga de James era la que más me gustaba, la sentía tan adentro que me hizo venir unas cuatro veces, Daan besaba bien, también me hizo tener orgasmos deliciosos. Me cogieron durante la madrugada, Daan terminó en mi boca y me dejó un rato solo con James quien se puso sobre mi para meterme su extranjera verga alternando entre mi vagina y mi culo, me decía ...
    ... al oído que siempre había tenido la fantasía de tirarse a una latina y que yo era perfecta porque estaba en mi mejor momento para ser cogida. Terminó de penetrarme y Daan regresó a metérmela; así se estuvieron alternando las penetraciones a mi puchita, yo estaba extasiada de cumplir una fantasía de ese tamaño, los senté un rato y se las empecé a mamar de forma animal, terminaban en mi boca, pero eso no nos detenía a seguir cogiendo hasta que nos quedamos dormidos. Yo desperté abrazando a James y me di cuenta que Daan ya se estaba preparando la verga para metérmela a lo que yo le arrimé mi culo para que se excitara aún más.
    
    Ya en el desayuno hablamos poco de la noche, entre ellos hablaron algunas cosas en holandés que jamás pude descifrar.
    
    Faltaban cuatro días para que yo me regresara a México y cada noche de esos días James regresó a cogerme junto con Daan. Fue como si hubiéramos tenido un amorío de tres y estuviéramos como conejos que no se pueden separar. La doble penetración fue lo que más disfruté y tener esos pesados miembros en mi boca nunca lo voy a olvidar.
    
    Jamás le platiqué esto a mi hermana y jamás volví a saber de Daan y de James, lo que sé es que fue de lo mejor que me pudo pasar en mi viaje a Europa. 
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