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El manoseador por fin me hizo suya
Fecha: 21/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos
... casa de un perfecto desconocido y me encantaba la idea. ¿Realmente me estaría convirtiendo en una putita? Me invito a pasar, cerró la puerta. Se sentó en el sillón y me dijo que me acercara. Quedé parada justo frente a él. Me miró de pies a cabeza. Podía sentir su mirada como si fueran caricias de sus manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, me estremecí de solo ver cómo me estaba mirando. El sentado en su sillón, con las piernas abiertas y yo parada justo enfrente de él, puso ambas manos a la altura de mis rodillas, aproximó su cara hacia mi pubis e inhalo profundamente muy cerquita de mi vagina. Comenzó a subir sus manos muy lentamente, recorriendo mis muslos hasta llegar a mis nalgas. No las tomo afanosamente, sino que fue subiendo muy lentamente, como si quisiera trazar un mapa de mi piel en su memoria. Yo respiraba agitada, me estaba mareando y el solo me dijo: – tranquila, relájate y déjate llevar. Solo déjate llevar. No pienses en nada El hecho de no traer calzones, de sentir sus manos recorriéndome y ver cómo me observaba era totalmente hipnotizante. Buscó el cierre de mi falda y lo bajó lentamente dejándola caer al suelo. Quedé totalmente expuesta. Mi vello púbico era muy evidente y el temblor de mis piernas aún más. El volteó hacia arriba, me miró fijamente y fue acercando su cara muy despacio hacia mi vagina. Pegó su nariz a ella y respiro muy lento, muy suave y sin darme cuenta comenzó a besar muy tiernamente mi pubis, sentía el calor de ...
... sus labios como lava volcánica. Me pidió abrir un poquito las piernas, se puso de rodillas y con la puntita de su lengua recorrió la rayita que se escondía tímida entre mis bellos. Yo no pude aguantar más y gemí de tal manera que se me doblaron las piernas. El me tomo de la cintura y me guio hacia el sillón. Me recostó. Me dijo que me pusiera totalmente cómoda, se paró, fue hacia su recamara y regreso casi en seguida. Traía algo en las manos que no logré ver que era hasta que ya estaba muy cerquita de mí. Era una especie de bufanda con la cual me dijo que me vendaría los ojos. – Confías en mí? – Totalmente. – Quiero que nuestra primera vez sea única y que jamás la olvides. Solo deseo que sientas, que ninguno de tus sentidos te distraigan, solo tu piel será testigo de este momento. Me vendó los ojos. Fue algo tan extraño, pero tan excitante, podría decir como romántico pero erótico. Yo no sabía que iba a suceder, pero ya estaba en sus manos. De verdad tenía casi la edad de mi papa. Era un señor y así me tenía abierta de piernas en su sillón, con los ojos vendados y lista para recibir y aceptar todo lo que él me quisiera hacer. Por unos segundos que me parecieron horas no sentí ni escuché nada hasta que de repente me di cuenta que me quitó los tenis, fue desabotonando mi blusa y con todo cuidado y delicadeza desabrocho mi brasier diestramente. Respiré profundo y al exhalar sentí sus labios en mis pies lograba sentir su lengua recorriendo el empeine de mi pie ...