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El manoseador por fin me hizo suya
Fecha: 21/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: vale18teen, Fuente: CuentoRelatos
... izquierdo mientras que sentía las yemas de sus dedos acariciando mi pantorrilla. Conforme subían sus dedos iba subiendo su boca, pasó por mi rodilla y sin despegar su boca ni sus manos seguía subiendo, lento, muy despacio al grado de llevarme a un deseo incontrolable. Le dije: – Por favor, ya. Hazlo ya, te quiero sentir adentro. Mételo por favor. – No desesperes mi niña, todo a su tiempo. Siguió subiendo. Sus dedos ya estaban en mis ingles, su boca recorría todo alrededor de mi vagina. Con un dedo recorrió mi rayita de arriba hacia abajo mientras que soplaba muy cerquita, sentí ese aliento tan cálido que me mojaba ya a chorros. El no dejaba de pasar su dedo de arriba hacia abajo mientras con la puntita de su lengua buscaba hacerse paso entre mis vellitos hasta que por fin llegó a tocar el clítoris. ¡¡¡Mierda!!! Sentí una descarga eléctrica recorrer todo mi cuerpo y lo tomé de la cabeza con ambas manos y lo sujete fuerte, lo pegue a mi vagina con tal fuerza que sentí su lengua muy adentro. El empezó a lamer, si, a lamer literalmente toda mi vaginita. Sentía su lengua en una carrera loca por comerse toda mi conchita. Escuchaba su respiración agitada. Sus manos abrazaban mis piernas y de alguna manera abrían mis labios, podía sentir como sus dedos se hacían paso para dejar expuesta mi flor y así podérsela comer completita. Comencé a sentir unas ganas tremendas de hacer pipi y le dije que esperara, que necesitaba ir al baño, que por favor se detuviera, estaba a ...
... punto de explotar, el no dijo nada, solo siguió hasta que un chorro salió de mi vagina, y tuve un orgasmo que me dejo súper mareada, pero él no se detenía. Seguía bebiendo de mí, cada chorro que salía le bañaba la cara, mojaba todo su sillón, pero él no se detenía. Después de unos momentos siguió subiendo con sus besos y sus caricias. Pude sentir su lengua en mi ombligo mientras que sus manos acariciaban mi cintura. Poco a poco iba subiendo hasta que sentí solo sus yemas recorriendo el borde inferior de mis tetas, parecía que las iba dibujando, empezó desde el centro de mi pecho e iba con ambas manos trazando el borde de cada seno hacia el exterior llegando al borde superior y bajar en línea recta hacia los pezones. De nuevo ya estaba muy excitada y mojada. Mis pezones se pusieron tan duros que hasta me dolían. El solo pasaba el borde de sus dedos alrededor de mi aureola y de a poco rosaba el pezón. Empecé a sentir el calor de su boca en mi teta derecha y su otra mano tomando la izquierda. Su lengua de debatía en una lucha de placer con mi pezón y sus caricias eran cada vez más intensas que yo ya no dejaba de gemir, solo no podía dejar de hacerlo, eran jadeos, gemidos que nunca imaginé podría tener. Su boca empezó a viajar de un pezón a otro. Tenía mis tetas en sus manos y su boca iba y venía de un pezón a otro. Sus manos apretaban mis chichis de tal manera que me empecé a retorcer del placer que sentía. Expulsé otro chorro. Escuche ese sonido tan peculiar de cuando sale ...