1. Mamen y su pasión por mi polla


    Fecha: 22/10/2026, Categorías: Sexo Oral Autor: Cielo del Norte, Fuente: CuentoRelatos

    ... quién era el inoportuno. Cuando llego a la puerta me quedé helado, pero a la vez me entró un calor agradable: era Mamen, que venía a hacerme una visita.
    
    “Pero Mamen tía, que sorpresa, ¿cómo tú por aquí?” -dije yo
    
    “Nada, que esta noche he tenido guardia y como ya sabes que tengo que pasar por aquí para ir a mi casa (¡benditas casualidades) he decidido parar al ver coches en la puerta. Sabía que estarías trabajando hoy” -me respondió.
    
    Traía un jersey muy ajustado, claro, sus enormes tetas ajustaban cualquier cosa, y ya sólo he esa visión me excitó de sobremanera. Le dije que me esperara ahí que iba a buscar una excusa para hacerla pasar a alguna estancia privada donde poder estar un rato juntos. Le dije a mi compañero que tenía una visita, que me traían algo importante y que me iba a ausentar 5 minutos (que por supuesto fueron algunos más…). Cogí a Mamen y nos adentramos hasta llegar a una estancia tranquila donde había un cómodo sofá, un luz tenue y mucho silencio. Nos acomodamos en el sofá.
    
    -“¿Mucho trabajo? Se te ve estresado” -dijo ella acariciando mi rostro.
    
    -“Pues sí, nos han hecho venir un sábado esos plastas y no sé ni a qué hora nos iremos, el día va a ser largo me temo” -contesté yo con cierto aire tristón.
    
    -“Pues mi visita te va a venir fenomenal, he hecho bien en venir, te veo estresado y tienes que relajarte un poco, te espera un largo día. Además, yo sé lo que te puede dejar bien relajado…” -decía con voz tierna mientras comenzaba a frotar ...
    ... mi entrepierna con su mano derecha, suavemente y apretando un poco.
    
    Sin pensármelo aunque con los lógicos nervios por estar en mi trabajo la sonreí y empecé a comerle su carnosos labios, ella me devolvía el beso y me seguía regalando ese cada vez más intenso y duro masaje manual en mí ya durísimo y palpitante miembro. Sin dejar de besarme desabrochó mis vaqueros, los bajó lo justo junto a mis negros boxers para que esa golosina de carne que ella adoraba saltase hacia el cielo como una catapulta y sin más preámbulos acercó su boca y comenzó a comerse mi rosado glande suavemente.
    
    Yo no paraba de mirar la puerta, temía que mi compañero o alguno de nuestro clientes viniese en ese momento, imaginaos el cuadro. Pero el placer que Mamen me daba con su boca era tan inmenso que no podía reaccionar. Ella empezó a excitarse y a mamar fuerte. Estaba a 4 patas a mi derecha, sus pechos colgaban de su jersey, su boca comía mi polla a un ritmo continuo y uniforme y se ayudaba de su mano derecha.
    
    Me entraron ganas de sentarla encima, de penetrarla, de que me montase salvajemente y estallar de placer con ella, pero… no me hubiese dejado, así que ¿para qué luchar? Me limitaba a acariciar su negro cabello y su cuello, y trataba de contener mis gemidos como podía.
    
    De repente un ruido desde el pasillo. Yo miré la puerta aterrado y di un pequeño salto, pero Mamen ni se inmutó, estaba poseída por mi polla, seguía comiéndola y mi orgasmo empezaba a gestarse. Pero no podíamos seguir ...