1. La vida (10)


    Fecha: 25/10/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30

    ... “¿Estás cómodo,Beto?” inquirió. “Sí, bastante”, acepté a pesar mío. “Bueno, si te hago doler avisame” pidió mientras comenzaba a moverse en mi interior.
    
    Cuando la sentí salir volvió esa sensación de vacío que había tenido con Joaco, al volver a introducirla el roce y el empuje me arrancaron un leve jadeo. Casi cara contra cara, podía ver en detalle los ojos claros del gemelo mientras me cogía. Levanté mis caderas, en busca de un mejor contacto entre nuestros cuerpos y, al sentirlo, él me lo agradeció con una sonrisa, al mismo tiempo que metía su mano bajo mi cuerpo hasta mis bolitas y pito, los cuales comenzó a sobarme suavemente. Su mano me mantenía en posición sin casi ningún esfuerzo de mi parte, así que toda mi atención se concentró en lo que estaba viviendo. Nuestros jadeos, gemidos, gruñidos y suspiros seguían el ritmo de sus caderas contra mis nalgas, su cuerpo me parecía que despedía cada vez más calor, ambos transpirábamos por igual aunque fuera él quien parecía estar realizando el mayor esfuerzo.
    
    Fue algo no pensado, ni siquiera creo haber tenido realmente conciencia de que lo estaba haciendo, pero busqué sus costados y espalda con mis manos y comencé a acariciarlos mientras se movía. Al sentirlo me miró con los ojos grandes y, volviendo a sonreírme, noté que variaba el ritmo de la cogida, volviéndola algo más lenta y, me pareció, profunda. Mi inconsciente volvió a actuar, desplacé mis manos por su costados hasta sentir sus nalgas, las sujeté lo mejor que ...
    ... pude y se las masajee tratando de acompañar sus embates contra mi. Nuevamente me miró y me sonrió, dándome al mismo tiempo un beso en la mejilla. Casi de inmediato sentí su mentón apoyarse firmemente contra mi hombro y su mano cesó de masajear mis bolitas para pasar a sujetarme firmemente por el paquete completo, obligándome a pegar mis nalgas contra sus caderas. Sus rodillas forzaron a mis piernas a abrirse lo máximo que pudieron. Su bombeo cambió, y comenzó a retirar su pija lentamente para detenerla un instante cuando me parecía que ya se salía de mi culo, para volver a introducírmela de un solo golpe hasta el fondo, una y otra vez. Primero me sorprendió, dolía un poco. Luego comencé a pensar que tal vez el cambio lo habían producido mis caricias en su espalda, que le habían gustado y calentado más. Cambié un poco la posición de mis manos sobre sus nalgas, y comencé a empujarlas hacia mi cuando me embestía, como queriendo ayudarlo a llegar más adentro. Supe que mi prueba estaba funcionando bien, porque volvió a mirarme excitado y su bombeo se volvió más fuerte, lo que me impulsó a continuar. Mientras estrujaba y empujaba sus nalgas, traté de abrir más mis piernas y avanzar las rodillas por ambos bordes de las colchonetas, exponiendo más mi culo a sus penetraciones al hacerlo. Parecía fascinado y encantado por mis torpes esfuerzos, me miraba sonriendo mientras ambos respirábamos agitados por el sexo, y juro que sentía sus huevos golpear mis bolitas cuando nuestros movimientos ...