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Sofía. La familia del marido (1)
Fecha: 27/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Uncupagua, Fuente: TodoRelatos
... mirar a ningún sitio para que la sensación se mantuviera un poco más más de esos preciosos segundos y ambos lo pudieran disfrutar. A veces salía del agua con su cara roja, producto de la excitación al sentirse objeto una y otra vez de esos toqueteos. Y salía mojada, y no solo por el agua, sino que notaba perfectamente la humedad en su coño y sus pezones duros e hinchados. En esos juegos en la piscina, ella pugnaba por sujetar la pelota y no soltarla rápido para que todos se arremolinaran en torno a ella intentando quitársela haciendole, para ello, cosquillas, empujones y todas las tretas posibles. Cuánto más la rodeaban, ella más excitada se sentía. Otras veces algún sobrino se agarraba a ella desde atrás notando ella entre sus nalgas su polla mientras pugnaba por arrebatarle la pelota. Realmente, el objetivo tanto de Sofía, que defendía la posesión de la pelota, como del sobrino o cuñado que intentaba arrebatársela, era estar el mayor tiempo posible frotándose contra esa polla y el del atacante tratar de frotarse lo máximo posible contra el culo de Sofía. Ella disfrutaba sintiéndose utilizada, sin que ellos supieran que ellos eran los que estaban siendo usados para el placer y el morbo que esos juegos despertaban en Sofía. Otro juego que le gustaba especialmente era cuando intentaban tirarla de la colchoneta empujándola, ya que cualquier parte de su cuerpo era buena para poner sus manos sobre ella y todos preferían que fuera Sofía a la que descabalgar de la ...
... colchoneta. Ella se afanaba en que no lo consiguieran, y les permitía así que pudieran disfrutar más tiempo del sobeo de sus morenas carnes. El bikini se le metía a veces entre los labios del coño y muchas veces acababa totalmente despatarrada con los labios por fuera del bikini y sintiendo manos apretando su culo mientras alguna, o a veces las dos tetas, se acababan saliendo de su apretado bikini, luciendo desnudas y con los pezones durísimos. Ella siempre lo achacaba al agua y no a lo caliente que la ponían esos juegos y esos roces y tocamientos impúdicos. Ella retrasaba ese momento final hasta lo imposible dejándolos manosearla sin pudor, ya que casi siempre desconocía de quién era cada mano y, lógicamente, no podía acusar a nadie como responsable de que le estuvieran tocando el coño, culo, tetas… A veces, esos espectáculos eran seguidos en la distancia por su suegra, que desde la ventana de la cocina miraba la piscina con cara de pocos amigos. También lo disfrutaban sus cuñados que a veces estaban cómodamente sentados a la sombra junto a la piscina con una cerveza en la mano y sin perder de vista el espectáculo y la batalla que se celebraba en el agua. A veces incluso daban indicaciones o sugerencias a los atacantes para que la defensora no pudiera armar una exitosa defensa contra los atacantes. Pero en cualquier caso, los atacantes iban siempre bien “armados” y Sofía acababa bien sobada. Sofía tenía la seguridad de que en aquella familia nadie tenía una ...