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Lucía tenía un buen rabo entre las piernas
Fecha: 28/10/2026, Categorías: Transexuales Autor: AnaTrasera, Fuente: TodoRelatos
Nos habíamos conocido en una fiesta de unos amigos comunes. Lucía era divertida, guapa, con una sonrisa pícara y una forma de mirar que te dejaba desarmado. Al principio no sabía que era trans. Tampoco me importó demasiado cuando me lo dijo, aunque confieso que me pilló por sorpresa. Empezamos a tontear un poco, al principio con miradas, luego pequeños roces y alguna que otra provocación verbal. —Antes de que sigamos con este tonteo… —me dijo esa misma noche, ya medio pegados en la cocina—. Quiero que sepas que soy trans. Me quedé un segundo en silencio. No por rechazo, sino por desconcierto. Lo dijo con firmeza, con la cabeza alta, como quien ya está acostumbrada a ver caras raras. —No dices nada. —Me miró con algo de seriedad—. Si no quieres seguir, no pasa nada, lo entiendo. No todos los chicos están preparados para asumir una noticia así. —Vale —contesté—. Gracias por avisarme. No es que no quiera… simplemente me has pillado por sorpresa y me has descolocado. Me gustas mucho, Lucía. Solo necesito tiempo para asimilarlo. —Entiendo. Tranquilo, tómate el tiempo que necesites. Si decides no seguir adelante, lo aceptaré. No serías el primer chico que me rechaza por tener una polla entre las piernas. Pero tú también me gustas, y quería que lo supieras antes de que lleguemos a más y luego te asustes al verme desnuda. No me fui. Y ella tampoco se alejó. Seguimos hablando, bebiendo, rozándonos. Y cuando la fiesta terminó, antes de despedirnos, me besó. ...
... Así, sin más. Un beso suave, lento, con lengua… de esos que te hacen olvidar lo que ibas a decir después. Acabamos en mi casa. Era tarde, hacía calor, y a esas alturas mi cuerpo hablaba más que mi cabeza. Entramos entre risas, con prisas, quitándonos la ropa como si nos quemara. En el sofá, tumbada encima de mí, Lucía volvió a besarme, mordiéndome el labio, excitada. Y entonces lo noté. Su polla empezó a ponerse dura, presionando contra mi muslo. Un momento de silencio se coló entre nosotros. Me tensé sin querer. No lo pude evitar. Lucía lo notó enseguida. —¿Todo bien? —preguntó, con voz suave. —Sí… Es solo que… nunca he estado con alguien como tú. —¿Te da cosa? —No lo sé —admití. Ella no se movió. No insistió. Solo me miró. —Podemos parar. No tienes que hacer nada que no quieras. La forma en que lo dijo me tranquilizó. No había presión. Solo deseo. Y algo más. La besé otra vez, despacio. Noté cómo su cuerpo se relajaba de nuevo sobre el mío. Dejé que me guiara. Me quitó la camiseta, bajó a mi cuello, luego a mi pecho. Me lamió los pezones mientras me desabrochaba el pantalón. Su mano se coló por dentro, tocándome con firmeza. Gemí. —Mira cómo te pones… —susurró. Yo solo asentí. Me bajó los pantalones y se arrodilló entre mis piernas. Su lengua me acarició la punta del glande antes de tragársela entera de golpe. Cerré los ojos. Su boca era una maravilla: húmeda, caliente, experta. Me dejé hacer, gimiendo, hundiendo los dedos en su ...