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Hija de Culo Grande para papa de Verga Grande
Fecha: 29/10/2026, Categorías: Incesto Autor: EDOWA, Fuente: TodoRelatos
... apenas, sintiendo cómo la piel sensible de él temblaba al contacto con su humedad. Era un juego peligroso, delicioso, y ambos estaban demasiado perdidos como para detenerse. Ella se detuvo un instante, alineando con precisión la punta del falo de Jorge con su coño húmedo y palpitante. Luego comenzó a dejarlo entrar, poco a poco, centímetro a centímetro, deteniéndose en la punta mientras su cuerpo se adaptaba. Con movimientos circulares de caderas, frotó su trasero contra él, provocándolo aún más, alargando el momento con un dominio inesperado. Después, siguió descendiendo lentamente, sintiendo cómo aquel miembro enorme, el más grande que había visto o sentido, se abría paso en su interior. En el fondo, una chispa de temor vibraba en su pecho, pero era rápidamente devorada por la excitación que la recorría de pies a cabeza. Y entonces, sin previo aviso, lo tomó por completo. Una oleada eléctrica recorrió su cuerpo, haciéndola arquear la espalda y soltar un grito que resonó en las paredes del pequeño baño, sin que le importara si alguien escuchaba. La sensación la tomó por completo, como si miles de chispas ardientes explotaran bajo su piel, subiendo desde su vientre hasta erizarle la nuca. A sus escasos diecinueve años, jamás había experimentado algo tan brutal y arrebatador: la invasión total del pene de su padre, el sentir cada fibra de su interior siendo reclamado por su engendrador; la plenitud absoluta, como si estuviera hecha para ese momento e irónicamente ...
... para ese hombre; y el fuego abrasador que la consumía desde dentro, obligándola a aferrarse con fuerza al soporte del inodoro para no perder el equilibrio. Su respiración era un jadeo desesperado, un intento inútil por atrapar el aire que se le escapaba a cada embestida. Sus piernas temblaban sin control, incapaces de sostener la intensidad, mientras su mente se rendía por completo al torbellino de placer y vértigo que la arrastraba sin piedad. —¡¡¡OOOOOH MIERDA!!! —exclamó con una mezcla de asombro, placer y delirio, mientras su cuerpo temblaba sobre el de él. El grito de Daniela fue corto pero potente, y Jorge reaccionó de inmediato. Con una mano firme presionó sus labios para callarla, mientras que con la otra tomó su mano libre, entrelazándola con fuerza. Ella, aún encima de él, sintió cómo el aire se volvía denso, cargado de deseo y urgencia contenida. Las embestidas comenzaron entonces, rápidas y brutales, como una respuesta salvaje e inevitable a la felación frenética que ella le había entregado. Cada movimiento de Jorge era una descarga de energía desbordada, una ola imparable que parecía romper contra las paredes estrechas del baño. El sonido seco y rítmico de su culo contra la pelvis de Jorge—un PLAC contundente— retumbaba en el espacio pequeño, marcando el pulso acelerado de una pasión que se consumía sin freno. Ella sentía cada embestida recorrer su cuerpo, un vaivén violento y apasionado que la hacía temblar de pies a cabeza. El calor que emanaba de ...