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Hija de Culo Grande para papa de Verga Grande
Fecha: 29/10/2026, Categorías: Incesto Autor: EDOWA, Fuente: TodoRelatos
... apartó, al contrario, intensificó el ritmo con una curiosidad genuina, como quien prueba algo por primera vez y lo disfruta más de lo esperado. Jorge estaba extasiado. Cada movimiento era una descarga eléctrica que se acumulaba en su abdomen bajo, una tensión placentera que no recordaba haber sentido en años. Su mano temblorosa fue a acariciar el cabello de su hija, como si necesitara asegurarse de que aquello no era un sueño. Entonces ella se detuvo. Mantuvo el falo dentro de su boca un segundo más, saboreando la gota espesa de líquido preseminal que acababa de brotar. Luego se apartó con lentitud, dejando un hilo brillante entre sus labios y su miembro húmedo. Lo miró con ojos brillantes y dijo en voz baja, juguetona: —No sabe a chocolate… pero tampoco sabe mal. Es más… sabe mejor que el de mi exnovio. Sabe a miel. A miel caliente. Su lengua se asomó otra vez, recogiendo el líquido preseminal que quedaba en la comisura de sus labios. —Creo que quiero probar más —añadió con una sonrisa traviesa, volviendo a inclinarse sobre él, esta vez sin pausas. Ella, arrodillada frente a él en el baño de la planta alta, tomó su falo con ambas manos y, sin previo aviso, lo metió de lleno en su boca. Comenzó a succionarlo con fuerza, con una velocidad casi salvaje, moviendo la cabeza de forma frenética, arriba y abajo, de un lado a otro, sin descanso. El sonido húmedo y repetitivo llenaba el pequeño espacio, amplificando el momento con una crudeza irresistible. Sus ...
... labios se deslizaban velozmente por el miembro negro palpitante, marcando un ritmo desesperado, casi animal. Su garganta lo recibía una y otra vez, sin pausa, mientras su saliva lo cubría por completo, haciéndolo brillar bajo la tenue luz del baño. Con una mano le sujetaba con firmeza la base, intensificando cada embestida bucal, y con la otra acariciaba y apretaba sus testículos, sincronizando el tacto con la intensidad de la succión. Él apenas podía mantenerse en pie, sujetándose del lavabo, jadeando, mientras el placer lo atravesaba con una fuerza brutal. Ella no se detenía. No le daba tregua. Cada movimiento era más rápido que el anterior, más hambriento, como si estuviera devorando su esencia, dispuesta a exprimir hasta la última gota de su control. Jorge, quien no había tenido intimidad con su esposa en mucho tiempo, ahora estaba recibiendo una felación brutal, casi salvaje, por parte de su hija, Daniela. De pie, la observaba desde arriba, con el pecho agitado y la mente nublada por la lujuria. El calor del baño, el eco de los gemidos ahogados y el sonido húmedo de su boca envolviéndolo, lo hacían perder la noción del mundo. La saliva de Daniela comenzaba a mezclarse con el líquido preseminal, resbalando por su miembro en hilos brillantes que caían sobre su mano y el suelo. Jorge ya no pensaba en su esposa, Marina. Ya no importaban los años de matrimonio, ni la fidelidad, ni el tabú que se estaba cometiendo. En ese instante, solo existía Daniela, su hija, ...