1. El inicio de mi vida sexual (incesto). Parte 11.2


    Fecha: 30/10/2026, Categorías: Gays Incesto Autor: Eze019, Fuente: SexoSinTabues30

    ... resigné y dejé de luchar.
    
    —Por favor Fran. Me duele muchoo —le dije bajito entre lágrimas.
    
    Él solo estrelló mi cabeza contra la cama para ahogar mis gritos de dolor y empezó a penetrarme. Lo hizo duro, bestial, sin contenerse y a un ritmo tan horroroso que hasta dudo que algunas mujeres lo hubieran soportado. Estar borracho parecía darle más fuerza y para colmo su coordinación parecía estar intacta.
    
    Odiaba ese lado salvaje de Francisco. Y ahora lo odiaba a él, a todo lo que él representaba.
    
    Hizo caso omiso de mis gemidos ahogados contra las sábanas y empezó a decirme cosas. No entendí todas, pero eran bastante degradantes y me hirieron, yo solo estaba acostumbrado a que me diga cosas lindas.
    
    Lloré sintiendo como mi ano llegaba a su límite y empezaban a presentarse desgarros, sangre y cada vez más dolor.
    
    Fran se puso a estirarme del cabello como si fuera una puta barata y empezó a nalguearme mientras decía en voz baja que siempre quiso hacerme eso. Que lo merecía por excitarlo.
    
    Y yo me lo creí.
    
    No duró tanto. En bastante menos de 10 minutos descargó su semen dentro mío con un gran gemido y el tormento terminó.
    
    Mientras el culo me palpitaba de dolor y yo seguía llorando en silencio, él solo se acostó a mi lado y se entregó al sueño.
    
    No podía moverme. No me importaba tanto el dolor como tener el corazón destrozado. Había roto todo lo que habíamos construido en un par de minutos y lloré más por eso que por el dolor en sí.
    
    Tras unos 15 minutos, se ...
    ... levantó de un salto.
    
    —¡No! —dijo en voz alta.
    
    Lo miré y vi que extendió sus manos hacia mí. Me dio miedo porque pensé que me iba a golpear y retrocedí instintivamente. Hacer eso me dolió tanto que solté un sollozo muy fuerte.
    
    Ese movimiento mío lo hirió. Como si sus ojos se hubieran despejado y viera lo que hubiera hecho.
    
    —¿Qué acabo de hacer? —susurró con su voz temblando.
    
    Se acercó a mí lentamente y me alzó con el máximo cuidado en sus brazos. Yo solo podía llorar. Le tenía miedo.
    
    Me llevó al baño y ahí comenzó a limpiar el desastre que yo estaba hecho. Yo ni podía mirar para abajo pero sabía que iba a encontrar: sangre manchando mi entrepierna. Estaba aterrado. Absolutamente aterrado.
    
    Francisco se puso a limpiarme entero. Con la mayor suavidad posible limpió toda mi zona íntima que estaba hecha un desastre, limpió mi cuerpo, me bañó con el mayor silencio posible sin utilizar la ducha, y después de secarme me llevó a la cocina para darme medicinas. Se coló a la pieza de su mamá para buscar un ungüento, me lo puso y después me acostó en su cama.
    
    Durante todo ese proceso él solo repetía vez tras vez que no quería hacerme eso, y se la pasó implorando mi perdón de rodillas mientras me ayudaba. No lloraba, pero veía que hacía demasiado esfuerzo por no hacerlo.
    
    Yo no le dije nada, solo podía sollozar porque me dolía DEMASIADO ahí abajo.
    
    Al final Fran no soportó seguir cerca mío porque no podía verme así sabiendo que era su culpa y me llevó a la pieza ...