1. El inicio de mi vida sexual (incesto). Parte 11.2


    Fecha: 30/10/2026, Categorías: Gays Incesto Autor: Eze019, Fuente: SexoSinTabues30

    ... trabajo, de presión, de perder un sueño? Solo podía abrazarlo, y aunque eso le daba algo de consuelo, también podía sentir que lo frustraba: su novio no podía ayudarlo realmente.
    
    Y entonces pasó: un día la discusión entre él y mi tía escaló como nunca antes. Sacaron cosas viejas, se lanzaron ofensas, hasta me usaron de ejemplo para herirse. Y de repente, Fran le gritó. Él, que jamás le había alzado la voz a su mamá, lo hizo.
    
    Sacó ese lado destructivo que tanto se empeñaba en ocultar.
    
    Mi tía lloró y, entre lágrimas, lo amenazó con echarlo de la casa si seguía “sin comprender su lugar” ahora que era mayor de edad. Francisco, rojo de ira, se fue sin decir más palabra y pasó la tarde perdido trabajando afuera en el campo.
    
    Esa noche volvió a salir. No dijo a dónde iba, pero seguro que era con su mala junta, probablemente a tomar. Y algo me decía que había más detrás de todo esto, algo que todavía no sé y que tal vez nunca sabré.
    
    Yo, mientras tanto, no me metía. Jugaba con David, que por suerte estaba de buen humor y aceptó jugar con mis animales de plástico. Aun así, sentía un nudo en el pecho por Fran y las peleas.
    
    Esa noche Hugo sugirió que durmiera en la cama de Fran porque dijo que no ibaa a volver esa noche. Y como mis juguetes estaban ahí, acepté para continuar jugando tempranito. Me acosté, tratando de pensar en cualquier otra cosa, y me dormí pronto.
    
    Fran llegó borracho a eso de las 2 o 3 de la mañana. Entró silenciosamente en la casa con una llave ...
    ... que él tenía y se coló a su habitación. Y ahí empezó el problema.
    
    Fran tenía tanto alcohol en las venas que no pensaba con claridad, y al verme dormido, algunos cables se le cruzaron.
    
    En mi sueño profundo, no sentí como me bajó los shorts que llevaba ni como me acercó al borde de la cama.
    
    Me desperté de golpe, con un dolor fulminante atravesando mi cuerpo. No entendía nada y me dio un miedo tremendo que se sumó al dolor que ya sentía.
    
    —¡¡Paraaaaá!! —grité. No sabía ni quien me estaba haciendo eso, no podía girarme porque me estaba sosteniendo del cuello.
    
    —¿Te despertaste putito? Dejá de hacer ruido que no me dejás disfrutar —dijo una voz muy conocida que olía asquerosamente a cerveza.
    
    Francisco. Era Francisco quien me estaba haciendo daño. Mi propio novio que siempre me protegió ahora me hacía daño.
    
    Recordé que me había dicho que quitara su pene dentro mío si pasaba algo así, por lo que me agarré a las sábanas e intenté zafarme. No me sirvió de nada. Era fuerte, jodidamente fuerte, DEMASIADO fuerte. Me tenía bien agarrado y en vista de mis esfuerzos me inmovilizó todavía más y me enterró dentro mío su gruesa verga de un solo movimiento hasta el fondo. El dolor me hizo ver las estrellas y me lancé al llorar. Volví a decirle que pare, que me dolía mucho, pero no me escuchaba. Ni siquiera mis lagrimas eran suficientes.
    
    —Callate. O te callás, o es peor para vos. Y dejá de moverte —susurró en mi oído.
    
    Sin esperanzas de nada y con el corazón quebrado, me ...
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