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Un viaje en auto
Fecha: 01/11/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos
... besarnos. Ella jugó con su lengua dentro de mi boca, me chupó los labios y también me dio una pequeña mordida. Adoraba besarme con ella, sentía tan rico que el coño comenzaba a chorrearme. Bajé de su boca y le besé el cuello, solía a perfume y tenía un sabor dulce. Mientras la besaba, ella comenzó a gemir y se recostó en el respaldo del asiento para que yo pudiera besarla más fácilmente. Le succioné el arco de los pezones y volví a subirá su cuello. Lento, suave, sexy. Becky me acarició por encima de la tela, me tocó la cadera y las tetas. Al darse cuenta de que no tenía sostén, me bajó la tela y mis pezones quedaron expuestos. Estaban duritos y rosas. —Bastantes ricos —ella me sonrió mientras se agachaba a chuparlos. Me abracé a ella para sentir más a fondo cómo su lengua jugaba con mis botoncitos, mis gomitas jugosas que aplastaba con sus labios. Ya para entonces estaba bastante caliente, la aparté de mí y recosté en el asiento. Comencé a retirarle la faldita y contemplé su hermosa conchita que cubría la tanga. —Preciosa —se la froté por encima de la tela, sintiendo cómo se mojaba. —Vamos mamita, lléname de esos besitos que tanto me gustan —Becky me acarició el cabello, se bajó el top y liberó sus tetas. No lo pensé dos veces, me retiré el cabello de la cara y me agaché. Le di varios besitos sobre la tela, la acaricié y finalmente le retiré la tanguita. Me moría de ganas por probarla. Deslicé mi lengua sobre su raja, le chupé la campanita y la penetré con ...
... dos de mis dedos mientras la seguía lambiendo. Becky se sujetó de los asientos, tenía los ojos brillantes y las mejillas rojas. La disfruté un poco más, le chupé la conchita y jugué con mi dedo alrededor de su ano. Estaba deliciosa. Mientras la lambía, le soplé tantito y volví a llevarme su coñito a la boca. —Poco me falta para detenerme y follármelas a las dos —de ves en cuando, Keev nos miraba a través del espejo. Si los autos pasaban junto a nosotros, ni siquiera lo notábamos, la temperatura había subido tanto que pronto comenzamos a sudar. Cuando terminé de chuparle la panochita, Becky me tiró sobre ella y me empezó a besar. Mi rodilla chocó contra su coñito y sus fluidos mezclados con mi saliva se pegaron a mi piel. Necesitaba frotar mi coño con el de ella, o terminaría enloqueciendo. Terminé de quitarme el vestido y me quedé totalmente desnuda como ella, pero antes de que pudiera acomodarme entre su cuerpo, Becky me detuvo. Me pidió que me arrodillara sobre el asiento y parase el culo. La obedecí y un segundo después hundió su rostro entre mis nalgas para chuparme el coño desde ese ángulo. No pude evitar soltar un gemido que más bien terminó en grito, y el cual provocó que mi esposo se riera. Becky siguió chupándome, lambiendo y penetrándome con uno de sus dedos. Yo gemí, me agarré al asiento y sentí como mi jugo escurría entre mis piernas. Estaba muy cachonda. —No te muevas, Sarah —Becky se apartó de mí, abrió la pequeña maleta en donde cargábamos los ...