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Aprendiendo a ser Sonia (parte II)
Fecha: 01/11/2026, Categorías: Transexuales Autor: soniasev, Fuente: TodoRelatos
Cada domingo, Gabriela me felicitaba y se mostraba más amable y cariñosa conmigo. Atrás quedó ya mi masculinidad a flor de piel, mis ataques de ira, mis enfados, mi rebeldía y mis ganas de hacer daño a otras personas. Las hormonas, la educación recibida y, sobre todo, lo que el centro llamaba la "inmersión femenina" habían moldeado mi carácter y mi personalidad de una forma que ni yo misma hubiera imaginado cuando ingresé. Llevaba dos años relacionándome únicamente con mujeres y con mis hermanas del centro. Los únicos varones con los que teníamos algo de contacto, aparte de los chicos de práctica y las fiestas, eran los guardas, que solo se acercaban e interrelacionaban con nosotras en caso de extrema necesidad, aplicando correctivos que hacían que no quisiéramos tenerlos nunca cerca. Pasó la etapa de señorita y, de nuevo, el paso a señora se celebraba en un acto oficial en el salón del centro al que acudían todas nuestras hermanas. Una a una, Gabriela y el resto de reeducadoras iban glosando nuestros progresos y nos iban preguntando si aceptábamos pasar a ser señoras. Todas, sin excepción y sin faltar las lágrimas, decíamos que sí. Queríamos ser señoras. Después de aceptar, se nos entregaba un nuevo uniforme. Dejábamos atrás las faldas tableadas de corte infantil y juvenil a tener faldas estrechas y blusas que recordaban a las de las azafatas. Después, nos entregaban nuestro primer estuche de maquillaje. Las señoras no solo tenían permitido maquillarse, ...
... algo que las novatas y señoritas tenían prohibido. Era obligatorio para nosotras, como señoras, maquillarnos bien todas las mañanas después de levantarnos y arreglarnos. Era motivo de inspección y de castigo si no lo hacíamos bien. Igualmente, la ropa interior pasaba de ser la ropa básica de algodón blanco a braguitas más sensuales de encaje y tanguitas que no se marcaran con las faldas ajustadas que usábamos. Las que teníamos el pecho más desarrollado ya usábamos sujetadores y procurábamos destacar el escote con la blusa del uniforme. De nuevo, la etapa de señora era intensa en la instrucción y la formación que recibíamos. Las chicas que habían destinado a ser mujeres trabajadoras tenían una instrucción más parecida a la universitaria y a la formación profesional. Aprendían técnicas de negocio, siempre desde un punto de vista femenino y sabiendo sacar partido a ese rol. También se instruían en informática, contabilidad, etc. Las chicas destinadas a reinsentarnos como amas de casa seguíamos nuestra formación en otro sentido muy diferente. Si bien, esta se volvió mucho más práctica que toda la teoría aprendida en etapas anteriores. El centro nos asignaba un presupuesto como si fuese un marido que da parte del salario a su esposa para el mantenimiento del hogar. Con ese dinero debíamos hacernos cargo de la alimentación y el resto de necesidades de las nuevas novatas que ingresaban en el centro, como si de hijas nuestras se trataran. También, la formación de ...