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Infidelidad III: Secuelas y daño colateral (3.2)
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Hetero Infidelidad Intercambios Autor: RelatistaDan, Fuente: SexoSinTabues30
Me quitó el pantalón, la truza y calcetas mientras me dejaba acostado sobre una pila de almohadas, reclinado para mayor comodidad además de regalarme una magnífica vista. Las dimensiones de mi esposa son un factor importante, cuando intimamos mi pene parece enorme, en medio de sus nalgas, por su vagina, cuando lo acuesta en su rostro. EaEx es una mujer “gigante”, mi pene se ve normal, incluso, en alguno podría decir qué pequeño, sobre todo cuando se lo hundo por el ano, pero vayamos por partes, porque en ese momento se traga toda la longitud sin usar las manos. Carajo, caí en el juego de mi esposa, comparaba la habilidad de felación de ambas mujeres de forma involuntaria, y debo decir que declaro a EaEx como la vencedora. ¿Cómo es eso? Simple, no era que su capacidad oral fuera mejor, tampoco que sus técnicas fueran muy superiores, la diferencia radica en la capacidad de EaEx para hacerme sentir deseado. Antes de meter todo en su boca hasta la garganta me “apapacho” de una forma que nunca nadie había hecho. Incada frente a mi recorrió mi piel hasta más allá de los límites explorados por mi esposa. Repto lento partiendo desde mi pelvis, su técnica es interesante, prensión suave alternada entre mano cerrada o palma abiert combinada con tenue fricción, papando mi carne ya sea ingle, testículos, entrepierna, muslos, abdomen, pechos, brazos regresando en sus pasos con círculos hasta bajar a mis nalgas, mis nalgas… El promedio de los hombres y mujeres ...
... pasan desapercibida esa zona masculina, sentir la presión de sus manos, la suavidad, el filo de las uñas, esos movimientos circulares que separan mis “cachetes” exponiendo mi ano, sus dedos tocando por primera vez en mi vida ese espacio doblado entre nalga y pierna, la combinación de todo es, simplemente sublime, un masaje erótico que deba huella. Mientras toca mi cuerpo transmitiendo afecto que me hace sentir deseado, mi pene es colmado con mimos faciales, no lo metió de golpe a su boca para tragarlo con desesperación, lo hizo con calma, disfrutó el momento restregando la erección por sus mejillas, captura solo entre oreja y cuello, frota la punta de su nariz con el frenillo subiendo por su entre ceja hasta la frente, habla con él directamente, le dice que es muy bonito, simplemente hermoso, más grande que el promedio, jugoso como corte fino, caliente como el fogón, le dice lo mucho que desea tenerlo dentro, de pronto planta un beso por aquí, otro por allá, lame desde la base hasta la punta, todo con esmero, como si lo amara, me hace sentir que realmente disfruta de complacerme y no un acto de venganza, despecho o porque se espera que dos adultos hagan en la intimidad. Esa mamada que suele ser un acto vulgar o un acto de amor, fue en realidad un acto sublime de deseo, un acto de una mujer servicial que desea decirle a su hombre lo mucho que se muere de ganas de que le hagan el amor. No puedo distinguir el momento en que pasó de ese acto supremo de amor a la mamada ...