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Iniciando a nuestros hijos mellizos (13)
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Enrique1975, Fuente: CuentoRelatos
... corpiño que sostenía sus tetas era lo más escaso que podría existir y la falda era más corta que la anterior, la tela se adhería a sus muslos. Enrique y yo nos miramos por enésima ocasión. “Te ves… Impresionante, Sandy,” dije con la garganta seca. Mi hija se dio la media vuelta lentamente, con un movimiento que parecía ensayado mostrando su espalda, resaltando la curva de sus nalgas. “¿Y de espaldas, papa?”, Sandy arqueo la espalda mostrando su redondo y respingado culo mirándome a través de sus hombros. Sus movimientos eran fluidos y deliberados. Camino sonriendo entre nosotros y le pidió a su mama que se levantara, Myriam obedeció, la abrazo por detrás y le susurro al oído “Vamos mami, vamos a darles un buen show, imagina que ellos son tu cita de mañana”. Sandy, a su vez desabrocho la cremallera de su ajustado vestido, la prenda se deslizo de su joven cuerpo, revelando la lencería de cuero. El tanga escaso y el sujetador de encaje, mostrando sus glúteos firmes y redondos. Enrique la miro con la boca abierta. Una vez liberada del mini vestido se para frente a nosotros retadora y segura. Myriam se une a mi hija y comienzan a caminar en círculo alrededor de la sala con sus diminutos atuendos. Los pechos de Myriam amenazan con salirse de su sujetador de encaje, mientras que las nalgas de Sandy se asoman por los lados de su tanga. Los ojos de Enrique se mueven de un lado a otro, sin duda por su aspecto su excitación crece a medida que observa a las dos mujeres más ...
... importantes de su vida hacer alarde de sí mismas tan descaradamente. Verlas juntas, tan íntimamente vestidas, es a la vez emocionante y desconcertante. Continúan dando vueltas en círculos y contoneándose, ocasionalmente haciendo contacto visual con nosotros, sus expresiones son una mezcla de dominio y desafío. De pronto ante la señal de mi hija, toman sus vestidos, y suben las escaleras semidesnudas, sus caderas se balancean con cada paso. La tela de su ropa interior se adhiere a sus cuerpos, acentuando sus curvas a medida que ascienden. Vuelven a mirarnos, sus ojos brillan con picardía, dejándonos a Enrique y a mí en una neblina de excitación. El desfile ha llegado a su fin, pero la tensión sexual sigue siendo palpable. Llegan a la parte superior de las escaleras y lanzan besos antes de desaparecer, sus risas resuenan por el pasillo. Mi hijo y yo nos miramos, se produce un silencio algo incomodo, me levante y tome un par de cervezas, Enrique estaba realmente en shock, al entregarle la cerveza exclamó: “¡Ufff! ¡Eso fue intenso!”, Dijo con voz ronca rompiendo la tensión con una risa forzada. “Vaya que lo fue!” Le contesté tapando mi erección con un cojín, nos tomamos la cerveza y me despedí de mi hijo, necesitaba urgentemente ir a reunirme con mi esposa. Al llegar a la habitación Sandy estaba sobre la cama sentada muy despreocupada tenía una pierna sobre la otra, aún conservaba la lencería cuando me vio entrar se levantó en señal de despedirse y le dio un beso de ...