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El jubilado me sorprendió (2)
Fecha: 02/11/2026, Categorías: Gays Autor: Marccc, Fuente: CuentoRelatos
... satisfacción las bondades de su miembro, pero mi estado de confusión y letargo me impedían tomar ninguna iniciativa. En otras circunstancias muy diferentes a las actuales me hubiera encantado saborear y oler aquella bendición de la naturaleza que tenía ese hombre en la entrepierna. Se saco el pantalón corto como pudo (con algo de dificultad) y quedo solo vestido con sus calcetines y sus botas. Cogiéndome por la cintura me condujo empujándome hacia un árbol. Me costaba caminar y me flaqueaban las piernas. Agradecí que me guiara. Me dejó en frente del árbol y él se colocó detrás de mí. Buscó con sus manos las mías y cogiéndolas me las llevó al árbol para que me apoyase. Me dejo con las manos apoyadas en el árbol a la altura de mi cabeza. Aprovechó ese instante para besar fugazmente mi cuello. Aún detrás de mí, me bajo los pantalones. Yo me dejaba hacer apoyado contra el árbol. A pesar de mi estado de confusión, empezaba a intuir cuáles eran sus intenciones. Se agacho para ayudarme a sacar el pantalón de cada uno de las piernas. Ese ejercicio me costó horrores: sujetar mi peso con un sola pierna cuando debía sacar la otra por el agujero de la pernera del pantalón, supuso para mí un gran esfuerzo. Solo pude hacerlo porque él me ayudaba y porque estaba apoyado en el árbol. Una vez sacado el pantalón, certifiqué que me quería 100% desnudo: me sujeto fuertemente por la cintura y empezó a subirme el jersey. Yo alejé las manos del árbol para ayudarle a llevar a cabo su ...
... propósito. Me lo sacó con destreza y yo volví a apoyar mis manos en el tronco. Él, entonces su puso de nuevo detrás de mí. En esta ocasión, enganchado a mí cuerpo. Lo primero que noté es su caliente cilindro introduciéndose por entre mis piernas (creo que no fue voluntario, si no debido a nuestras pequeña diferencia en las alturas). Yo era un poco más alto que él y además tengo unas piernas largas. Al notar su caliente miembro empotrado entre mis piernas y el pliegue que forma el final de estas, cerré mis piernas para notar más el contacto. Notaba cómo la parte superior de su pene fregaba mi zona perineal. Él, entonces, me abrazo, estando él detrás, asiéndome a la altura de mi estómago. Se apretó a mi todo lo que pudo. Su pubis se acercó más todavía, haciendo avanzar más su polla. Yo notaba cómo se habría camino y ocupaba todo el ancho de mi pierna has chocar con mis testículos. Era impresionante sentir todo aquel ardiente cilindro de carne separándome las piernas con su grosor. Eso me excitó de nuevo. El empezó de nuevo a besar y a lamer mi cuello y mis orejas. Yo no pude evitar girar mi cabeza para ofrecer mi boca y buscar la suya. Nos besamos y juntamos nuestras lenguas. En esa posición más forzada, el morreo se vuelve más pornográfico y sucio. Creo que eso nos calentó a los dos. Cuanto más nos calentaba. más buscábamos con desesperación nuestras bocas y nuestras lenguas. Él empezó entonces a mover su pubis hacia delante y hacia atrás. Buscaba fregar su polla con mis ...