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PASION GITANA (Capítulo 03)
Fecha: 04/11/2026, Categorías: Gays Hetero Incesto Autor: Mateo, Fuente: SexoSinTabues30
... ánimos a ser más rudo. —¿Te gusta cómo te la mete mi hermanito? ¿Eh, zorrita? —le preguntaba Jonás a Raiza, quien estaba con los ojos en blanco, muerta de lujuria. —Dame chance que ya me toca —volvió a decirme Jonás, pidiendo permiso para volver a penetrar a Raiza. Jonás se tiró de espalda a la cama, subiendo a Raiza sobre él, haciendo que lo cabalgue sentada en su verga jugosa. Ni bien se colocó encima, Raiza empezó a moverse de manera desenfrenada, estaba desquiciada de placer. Se movía de atrás hacia adelante con rudeza, no hubiera sido raro que generara un poco de dolor sobre las bolas de Jonás. —Métemela por el culo —me pidió Raiza, bañada en sudor, sus tetas brillaban por la saliva que Jonás le dejaba de tanto chuparle los pezones. No podía dar fe de lo que me estaba pidiendo. Nunca en mi vida pensé vivir algo así. Me acerqué por detrás de ella, me posicioné de manera adecuada y tras un breve masaje con mis dedos en su esfínter, coloqué un poco de saliva en mi glande y la penetré lentamente. De algo había servido haber visto tantas veces las revistas de Jonás. Me sentía como uno de esos modelos de las fotografías que penetraba a esas chicas rubias, morenas, anal y vaginalmente. Tanto Jonás como yo nos movíamos enterrando nuestras vergas, casi creo que podía sentir la textura de la verga gruesa de mi hermano rozarse con la mía, separadas por la barrera que divide el ano de la vagina. —¡Siiii! ¡Siiii! ¡Siiii! —gemía Raiza— ¡Denme más duro… ...
... más duro, por favor! —suplicaba con vehemencia. Obedeciendo la orden nos empezamos a mover más rápido y, producto de la estrechez de esos dos orificios, sentía que ya no podría aguantar mucho. —Ya me voy a venir —dije casi gritando, aunque apenas tenía voz, porque estaba bañado en sudor y deshidratado de tango esfuerzo físico. —Yo también —agregó Jonás—. Hoy toca que te las tragues, mi amor —le dijo a Raiza, quien no perdió tiempo y se bajó de nosotros para posicionarse de rodillas en el suelo. —Denme leche —pidió casi entre suplicas y gemidos, pellizcándose los pezones duros y rojos. Ambos nos paramos frente a ella con nuestras vergas palpitantes, duras, gruesas, mojadas y muy venosas. Jonás pasó su brazo izquierdo por mi hombro, pegándome más a él, con su barbilla rozando mi cabeza y la mano derecha jalándose el pene para acabar. Yo me pegué más a mi hermano y podía sentir su calor. Con mi mano izquierda masturbé frenéticamente mi miembro, masajeando el glande. Tanto Jonás como yo bufábamos a punto de eyacular. —¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! —gemíamos, mientras gruesas gotas de sudor bajaban de nuestra frente, pasando por la nariz y goteando a la cara de Raiza. —¡Ahí va la leche! ¡Ahí va la leche, putita! Y su semen salió como un balazo estrellándose en la frente de Raiza, quien cerró los ojos por el impacto. Luego de ese primer chorro vinieron los siguientes, cinco disparos cada uno, mismos que bañaron la cara de Raiza en semen espeso, caliente, muy blanco y ...