1. La familia del marido de mi hermana (20)


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    La secretaria de Antonio
    
    No tardamos en ponernos a follar de nuevo después de que se metiese un par de lingotazos de ron. Fue un atardecer maravilloso de sexo, piscina y sol. Era como estar en el paraíso disfrutando del paraje y de esa mujer tan deliciosa de cuerpo sensual y exquisito sediento de sexo después de varios años de apatía.
    
    No nos cansábamos de besarnos, de sobarnos y de follar en infinidad de posturas y sitios de la bonita y gran casa. En la cama, en la cocina, sobre el césped, en la valla mirando al mar, en el solárium de encima de la casa con las estrellas como techo al llegar la noche… Todo fue como una prueba de fuego avivada por las ansias de sexo que demostraba Sara a cada minuto que pasaba.
    
    Me pareció increíble la cantidad de orgasmos que tuvo follándola por delante, por detrás, de pies, de costado, encima, debajo... mientras iba descubriendo las posturas que más le gustaban. Volví a probar su precioso culo, que se le abrió con más facilidad que la primera vez y también disfrutó más sintiendo cómo mi verga corría por su recto con más suavidad.
    
    El domingo por la mañana me desperté sintiendo sus jugosos besos y sus suaves caricias por mi cuerpo desnudo, algo que acabó con una tremenda mamada tragándose toda la polla con deseo y ansiedad. Había descubierto lo que le gustaba comerse una polla, mi polla, y disfrutó como una loca sacándome todo el zumo blanco.
    
    A medio día del domingo regresamos a la ciudad. Finalmente le conté la entrevista que ...
    ... había tenido con Antonio y, de momento, me prometió mantener en secreto todo de lo que se había enterado dejándome que yo manejase la situación.
    
    El lunes, a medio día, me llamó el director de ventas de mi empresa para que fuese a verle a sus despacho.
    
    “Parece que tienes buena mano en las altas esferas. Desde ahora, eres supervisor de ventas de la zona sur del país. Espero que lo hagas bien y, que sepas, que solo respondes ante mi.”
    
    Me quedé estupefacto, porque me esperaba un ascenso, pero no de ese nivel. El puto senador tenía verdadero poder en esa empresa, ¿y en cuántas otras ejercería su poder? Iba a disponer de un coche de alta gama, además de viajar cuando lo considerase conveniente por toda la zona sur del país.
    
    No tardé en llamarle por teléfono para agradecérselo y quedé con él en su despacho esa misma tarde, a pesar de sus insistentes negativas para no querer verme.
    
    - Hola Marisa. – saludé de forma simpática a la secretaria de Antonio, y esta vez noté su sonrisa más abierta y aparentemente sincera.
    
    - Hola señor Herrera. El senador le está esperando.
    
    Me hizo entrar, y tras cerrar la puerta oí la voz alterada de Antonio.
    
    - ¿No te parece suficiente el puesto que te he conseguido? – me dijo con mirada firme y autoritaria.
    
    - Es más que suficiente, Antonio. Ha superado todas mis expectativas, pero no puedo obviar el daño que le has hecho a mucha gente, comenzando por tu esposa.
    
    - No metas a Sara en esto. Ese fue nuestro acuerdo.
    
    - La has tenido ...
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