1. Inolvidable


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexualidad, Autor: NINFAYSATIRO, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaban alerta. Tenía su cuerpo tan cerca que percibía el olor de su ropa. Todo en él inspiraba pulcritud.
    
    Sus manos calientes recorrían mi espalda con lentitud, en un vaivén suave, rítmico, se sentían tersas y firmes al mismo tiempo. Una música con sonidos de la naturaleza sonaba de fondo. Yo sentía sus dedos llegar al inicio de mis nalgas y casi deseaba poder decirle que se siguiera. No sé si lo dije, pero de repente el llevó su manos hasta mis nalgas, descaradamente llegó a la cima y bajo por mis caderas a la camilla. Lo repitió en varias ocasiones, con cada toque mi corazón respingaba y mi piel se hacía de gallina. Me relajé y decidí gozar -total, basta con que no regrese en otra ocasión- me decía a mí misma.
    
    Él cambio de posición y se fue hacia mis pies. Me desilusione un poco, pero pronto me olvide de ese sentimiento, el comenzó a apretar mis pies de una forma suave, pero a la vez profunda. Cambiaba constantemente la presión de sus manos.
    
    Dejó mis pies, y pasó a una de mis piernas, embarró el aceite calentado en sus manos por toda mi pierna, nuevamente hasta la base de mi nalga, sus dedos casi tocaban mi ingle. Sentía su mirada entre mis piernas. Él había abierto mis piernas después de colocar la sabana completa sobre la pierna contraria, sentía descubierto todo mi cuerpo. Mientras el subía desde mi talón a mi nalga, relajando mis músculos, mi respiración se hacía más profunda, el calor invadía mi cuerpo, sentía sus manos apretar y soltar mi pierna, ...
    ... acariciarla hasta casi tocar mi vulva.
    
    En un movimiento casi involuntario abrí más mis piernas, botando con esto la sabana y la toalla que apenas me cubrían. El corrió a levantarlas para colocarlas de nuevo. Con voz ronca y entre cortada, apenas audible, le dije que lo dejará, que estaba mejor así. Él regresó a mi muslo, y ahora sus manos embarraban aceite también en mi nalga, y entre mis nalgas. Había entendido mi mensaje. Sus dedos entraban entre mis nalgas, bajaban hacia mi pubis, acariciando todo a su paso.
    
    Dejó esa pierna y repitió lo mismo en la otra. Mi piel hervía, sentía un calor intenso. Sus manos se paseaban abiertamente por mi espalda, por mis piernas, abrían mis nalgas. Empecé a sentir como acariciaba mis labios vaginales, era un toque apenas perceptible, pero suficiente para hacer que levantará mis caderas, dándole acceso pleno a mi pubis. Estaba fuera de mí, jamás me había imaginado poder hacer eso.
    
    Me pidió que me volteara, y en seguida me coloque boca arriba, mis senos se sentían hinchados, mis pezones erectos, estaba muy excitada. Una vez boca arriba, yo misma abrí mis piernas, quería que siguiera tocándome. Pero él tenía otra idea, bajo de nuevo a mis pies. Trabajo los dos por un momento y luego paso de nuevo a mis piernas. Suavemente subía por mi pierna, mi muslo y tocaba abiertamente mis labios vaginales con sus dedos. Mis líquidos escurrían ya por entre mis nalgas. -Dios, ¿cómo es que me excita tanto- pensaba.
    
    Repitió la misma operación con mi otra ...
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