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Megan - la otra familia de papá 04
Fecha: 05/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
Leticia - Voy a darme una ducha, quiero estar limpia para cuando llegue mi hombre ¿Podrías cambiar las sábanas y las cobijas de mi cama? En el armario encontrarás un juego limpio - me pidió Eva mientras estábamos en su alcoba, después de que ambas hubiéramos pasado algo de tiempo guardando ropa limpia de todas las personas que habitaban esa casa. - Sí, claro, Eva, yo me encargo - contesté, antes de que notara cómo se me ruborizaban las mejillas, de que bajara la mirada sintiéndome muy apenada ante el hecho de que mi suegra, o algo así, se hubiera desnudado a un metro de mí sin que ello pareciera importarle en absoluto. Una risilla escapó de su boca. - En unas semanas extrañaré esta clase de reacciones tuyas - comentó, haciendo que sonriera con timidez, más por nervios que por la gracia que me pudiera haber causado su comentario, antes de que se perdiera en su baño y cerrara la puerta, provocando un momento de soledad que en realidad disfruté mucho, pues al no haber nadie a mi alrededor, no sentía esa incómoda tensión al creer que algo extraño o incómodo pasaría, algo como lo que acababa de pasar cuando Eva se desnudó frente a mí, o como lo que ocurrió cuando Megan y Laura llegaron horas más temprano, lanzando sus blusas al sofá, dejando sus senos a la vista de cualquier persona que quisiera mirarlos, o como ocurría en mi caso, que tuviera la desgracia de estar presente mientras ellas disfrutaban de presumir sus atributos como si no fuera la gran cosa. Sí, no fue ...
... un día sencillo, y por eso tener algunos minutos de soledad mientras cambiaba la ropa de cama de la alcoba de Eva, me resultó un trago de tranquilidad después de todo lo que ocurrió en el día, un momento en el que me pregunté de qué forma llegamos a ese lugar y recordé la historia que compartía con Felipe, sonriendo al recordar a mi hombre, deseando que llegara a casa para poder abrazarlo y sentirme acompañada por alguien con quien compartía un lazo de amor tan hermoso; no obstante, aquella tranquilidad que llegué a acariciar por algunos segundos, se desvaneció en cosa de un breve instante, en cuanto escuché que a la casa llegaron Lalo y Alicia, algo que me hizo sentir ansiosa, que me hizo tratar de darme prisa para terminar con lo que hacía tan rápido como pudiera, pues no quería que el padre de mi esposo me encontrara en su habitación, estando sola, mientras su esposa seguía dándose lo que parecía que sería una larga ducha. - Hola, Lety, gracias por cambiar las cobijas - dijo Lalo mientras entraba en la alcoba, con un tono de voz que me hizo entender que le sorprendía encontrarme ahí, pero que de alguna forma le alegraba que estuviera en su habitación, haciendo que de pronto me pusiera muy tensa, que en un instante, aquella tranquilidad que me cobijó durante algunos minutos, fuera sustituida por el miedo que me provocaba estar a solas con ese hombre, sabiendo que podría pedirme que estuviera con él y que, si eso pasaba, yo no tendría más opción que aceptarlo, pues esas ...