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Madres contando confidencias
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
Muchos hombres se sorprenderían de lo que se puede llegar a hablar en una reunión entre varias mujeres, y más cuando hay alcohol por el medio, que es cuando se empiezan a contar las confidencias más íntimas o esos secretos inconfesables, que cuando hay esa complicidad y confianza mutua femenina, salen a la luz. Y se sorprenderían porque esto no les sucede a los hombres, que son más reservados para estos temas más íntimos, y lo que suelen hacer para compensar esa carencia emocional masculina, es fanfarronear sobre aventuras que no han tenido o fantasías que les gustaría hacer realidad. Pocos hombres le confesarán a otro que se están follando a su hija, y ni siquiera que lo están haciendo con la esposa de algún amigo. Eso queda para ellos, porque sería una forma de mostrarse vulnerables ante los demás, algo que su orgullo masculino no se puede permitir. Pero muchas mujeres me darán la razón y se sentirán identificadas con todo lo que van a leer a continuación. Mi amiga Merche cumplía 45 años, y las amigas decidimos celebrar una pequeña fiesta de cumpleaños con una cena para luego salir un poco de fiesta. Al final nos reunimos unas cuantas amigas y ya en los postres, la bebida había empezado a hacer sus efectos, por lo que a alguna se le empezó a ir la lengua más de la cuenta. —¡Oye!, tenemos que hacer una fiesta con un “boy” de esos, para que nos haga un espectáculo, jajaja. —Si, a mí también me gustaría catar a uno de esos, son guapísimos y están ...
... tremendos. —Yo estuve en una fiesta de esas en una despedida de soltera y fue una locura, todas allí como locas, como si no hubiéramos visto un hombre en nuestra vida, y cuando el chico se desnudó del todo, todas peleándonos por tocársela y chupársela, jajajaja. Y a la que se casaba le hicimos que se lo follara; no quería, pero al final vaya como se lo pasó la tía. Al pobre chico, ya ni se le levantaba de las veces que le hicimos correrse. — Que envidia chica, menuda fiesta tuvisteis—nos dijo Merche, con claros deseos de vivir algo así. Otra de las amigas que era más seria, nos dijo: —Que salidas estáis todas, no me creo que estéis tan necesitadas como para eso, aunque nuestros maridos a veces no estén a la altura, todas tenemos nuestros secretos y más o menos nos las arreglamos para pasárnoslo bien, ¿no?. Venga, que cada una cuente lo suyo. —Muchos de esos secretos ya los tenemos desde que éramos niñas, ¡a que sí!, nos dijo Rosamari con evidente morbo, para provocarnos. —Mira que eres, Rosi, al final nos vas a hacer cantar a todas, jaja. Entre el alcohol, las risas y el ambiente desinhibido que se había creado, Sofía, la más atrevida (o la más borracha) se puso a contar su secreto: —Bueno, escuchar chicas, esto no lo sabe ni mi marido y es la primera vez que lo cuento. Una vez, cuando era pequeña, vinieron mis abuelos a visitarnos a nuestra casa y se quedaron unos días. Sofía siguió contándonos su historia: “Ellos dormían en mi habitación, en la otra cama ...