1. Madres contando confidencias


    Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Eso lo hemos visto todas en nuestra casa, y como ellas sean unas calentonas, y se dejen un poco meter el dedo, acaban con la polla metida dentro sin que se den cuenta, aunque claro, que luego sí que se enteran bien cuando empiezan a disfrutarla.
    
    —Es que estas crías tienen el coño divino y a los hombres les encanta sentirlo tan apretado, no como el nuestro, que después de tener hijos ya ves cómo nos queda, que necesitamos una buena polla para sentir lo de antes—decía Ángela.
    
    Yo continué:
    
    —Además me dijo, que después de ver eso la llevó al ginecólogo por precaución, para que la diera algo por si se quedaba embarazada, que no quería ningún susto, y el ginecólogo la dijo que cada vez más madres le estaban llevando a sus niñas para lo mismo y que cuando las examinaba, ya no eran vírgenes la mayoría, incluso hasta las más jovencitas. Y después de examinar a la suya la dijo que ya la habían penetrado, incluso por el culo, así que imagínate como se quedó Nuria, y el médico, al verla así, intentó tranquilizarla diciéndole que no se preocupara, que era bastante normal, que a muchas empezaban haciéndoselo por el culo porque se dilataba mejor a esas edades que la vagina, y él por lo menos le dio una solución y así se quedó más tranquila, sabiendo que por mucho que hicieran, no le iban a hacer una barriga y así podría taparlo mejor hasta que fuera mayor.
    
    —Pues menos mal, es mucho mejor así porque si además tienen hermanos, ya no es con el papá sólo, porque a muchas de ...
    ... nosotras fueron ellos los que nos enseñaron a hacer pajas y a otras hasta algo más, porque si tú te metías en la cama con ellos, seguro que acabaron follándote—le decían a Rosamari.
    
    —Si, aunque mi madre tratara de impedirlo, yo me las ingeniaba igual para que me follaran.
    
    —Claro, tontas no somos. Mira, Merche, si tuvieras un hijo de esa edad tú también andarías un poco revolucionada, ¿no?
    
    —No sé, las mujeres somos distintas, y no creo que todas las madres con chicos estén así con ellos como mi marido con la nuestra.
    
    —Jajaja, que ilusa eres, lo que pasa es que no lo cuentan, pero te digo yo que sí. Mirad, para que veáis lo que me pasó a mí con mi sobrino —y les conté la aventura que había tenido con mi sobrino, que ya conté en otro relato, quedándose todas entusiasmadas.
    
    —Pues sí que tenías razón en lo de que todas teníamos lo nuestro. La verdad es que estamos hechas unas golfillas.
    
    —Tere, es tu turno, cuenta.
    
    —Después de todo lo que estáis contando, me da mucha vergüenza confesarlo, pero me estoy tirando a Cristian.
    
    —¿Qué dices, tu hijo? (Como Tere y su marido no podían tener hijos, habían adoptado un niño negrito hacía unos años ya)
    
    —Pero si es un crío todavía—le dijimos, sorprendidas.
    
    —No tanto, ya tiene 15 años y ya veis como está de desarrollado.
    
    —Eso sí, está muy guapo ya.
    
    —Además ya sabéis lo que dicen de los negros, de cómo la tienen, pues es verdad. Cuando Cristian fue creciendo, de niño ya la tenía como mi marido y yo bañándole me ponía ...
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