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Observo a mi esposa teniendo sexo en un autobús
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Confesiones Autor: Médico, Fuente: CuentoRelatos
... metiendo mano —me dijo quedamente. Al bajar la mirada hacia su cuerpo, vi claramente una mano que rodeando su cadera, había subido la estrecha falda hasta posarse y frotar, sobre la tela de la tanga, la vagina de mi esposa. Viendo claramente que el atrevido sujeto era quien se encontraba exactamente detrás de ella, mi primera reacción fue soltarle un golpe, pero la excitación que el cuadro que observaba me hizo sentir, me impidió moverme. Ella, empezaba a jalar aire por la boca, y vi como su cuerpo se tensó al máximo, separando involuntariamente las piernas, cuando la traviesa mano entró por debajo de la tanga y empezó a frotar su clítoris, al tiempo que otra mano se metía dentro de la blusa, para juguetear con los endurecidos pezones. Si el manoseo de que era objeto, obviamente estaba excitando a mi esposa, también estaba causando en mí una excitación tan intensa, que mi erección era verdaderamente al máximo, y en lugar de hacer algo para terminar con eso, esperaba yo que el atrevido sujeto hiciera algo más. Lo que siguió, ni en mis más atrevidas fantasías lo había imaginado. El sujeto que estaba sentado exactamente junto mi esposa, viendo también la excitante función y sin la más mínina vergüenza, lo cual todavía no entiendo, jaló a mi esposa haciéndola caer sentada sobre él, dándole la espalda. Con un movimiento verdaderamente rápido se sacó un bulto de su entrepierna, que no necesito decirles de que se trataba, y terminando de bajar la minúscula tanga ...
... de mi mujer, la penetró como si no hubiera nadie más en el autobús. Por el manoseo de que había sido objeto, la situación de saber que mucha gente la estaba observando, y que yo estaba ahí junto de ella, hizo que mi mujer alcanzara un rápido orgasmo, apenas fue bombeada levemente por el sujeto. Claro está, que el iniciador de esto, no se iba a quedar observando. Utilizando la mano izquierda de mi esposa que quedaba junto al pasillo central, sacó también su miembro, haciendo que mi mujer lo masturbara hasta chorrearse prácticamente sobre ella. Esto y los movimientos cada vez más fuertes de quien la penetraba hizo que ella se viniera en repetidas ocasiones, mientras las manos de su invasor recorrías sus piernas y sus pechos haciéndola gozar hasta la locura. Supe que quien la cogía se deslechaba dentro de ella, al ver como los movimientos de ambas caderas se hicieron más profundos pero espaciados, además de que conozco a la perfección las reacciones faciales de mi mujer al ser llenada de semen en su interior. En ese momento, noté como todas las personas quienes minutos antes no apartaban la vista del erótico cuadro, incluyendo a los dos que habían tomado parte de la exhibición, actuaban como si no hubiera pasado nada. Ver a mi esposa, levantarse de las piernas de aquel tipo, despeinada, todavía con el rostro enrojecido por la pasión, la ropa desarreglada y las manchas de semen en su blusa, hizo que yo pudiera aguantar más y me vine de una manera desesperante, con el ...