1. La Odisea de un pay pig II


    Fecha: 20/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: Vergamorcilla, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    De Sissy Pig a Puta de Pabellón
    Los meses pasaron como un borrón de transferencias, plugs cada vez más grandes y jaulas que Viper cambiaba por modelos más crueles. 
    
    Andrés ya no era el chico de Montevideo con un trabajo decente; era un faggot sissy pig completo. Se pintaba las uñas de rosa chillón, usaba tangas debajo del traje para la oficina (hasta que lo despidieron por "conducta inapropiada"), y vivía solo para enviar todo su dinero a Viper.
    
    Pero el vicio creció más rápido que el dinero. Primero empezó vendiendo su culo en apps de citas para sissies y machos dominantes. Fotos de su jaulita rosa expuesta, culo abierto con plug de diamante falso, boca abierta suplicando polla. "Sissy locked pig disponible, solo efectivo o gift cards". 
    
    Ganaba lo justo para pagar la renta y seguir tributando a Viper, pero ella exigía más. Mucho más. Entonces vino lo peor: las drogas. Viper le ordenó que empezara a mover pastillas y coca en los bares gays de la ciudad. "Si quieres que te quite la jaula un día, cerdo, trae guita de verdad". 
    Andrés obedeció. Se convirtió en la putita traficante del under: minifalda, tacones altos, maquillaje corrido, vendiendo bolsitas en baños públicos mientras se dejaba follar por clientes que pagaban con droga o plata.
    
    Cada noche volvía a casa con el culo dolorido, semen seco en la cara y más deudas con Viper. Hasta que la cagó. Una redada en un after hours. 
    
    Lo agarraron con 200 gramos en el bolso. Cárcel preventiva. Juicio exprés. ...
    ... Condena: 5 años por tráfico y posesión. Andrés entró a la cárcel de Libertad como un sissy asustado, con la jaulita rosa aún puesta (la había escondido en el ano durante el traslado, como Viper le había ordenado por mensaje antes de que lo detuvieran). 
    
    Viper, desde su trono de lujo (comprado con el dinero que él le había enviado durante años), se enteró y sonrió. No lloró por su pig. Se excitó. Pagó una suma generosa a un contacto dentro del penal: un guardia corrupto que debía un favor. Le susurró al oído: "Quiero que mi sissy cerdo vaya al pabellón de los violadores. 
    
    El más duro. Que lo usen todos los días hasta que se rompa del todo. Y que me manden videos". Semanas después, Andrés fue trasladado al pabellón 7-B, conocido como "El Matadero". 
    
    Allí no había reglas, solo machos con cadena perpetua, tatuajes hasta el cuello y pollas que no habían visto un culo virgen en años. Cuando entró, todavía con la jaulita rosa visible bajo el uniforme naranja roto, los lobos lo olieron al instante. La primera noche fue brutal. 
    
    Lo arrastraron a una celda oscura. Cinco o seis lo rodearon. Le arrancaron la ropa. La jaulita rosa brilló bajo la luz tenue. Risas guturales. —Mira este maricón con candadito… parece una putita de barrio. Le quitaron el candado a la fuerza (rompiéndolo con alicates que alguien había robado). Pero no para liberarlo: para follarlo sin piedad. Lo pusieron en cuatro, le metieron la cara contra el piso sucio. 
    
    Uno tras otro. Pollas gruesas, sin condón, sin ...
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