1. UNA VIDA A LOS TUMBOS


    Fecha: 21/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... molestaba la atención de las mujeres; eran hermosas, simpáticas y dispuestas…, tal como aparentaban, con gráciles y livianos vestiditos veraniegos, de suaves telas, corta falda y generoso escote…
    El viajante me miraba y sonreía. ¡Tendría su experiencia!
    Hice mi trabajo y regresé a eso de las 7 de la tarde. Podría haber recorrido un poco el pueblo…, pero hacía demasiado calor…
    -¡Ingeniero! ¡Venga a la sala! ¡Le serviré algo fresco! – La “patrona” fue muy amable.
    -¡Muchísimas gracias, señora! Me ducho y vengo.  
    Por supuesto que tenía ganas de hacerlo. Tanto ella como la hija están muy buenas y solícitas. No vaya a ser cosa que me esté perdiendo algo…
    La mami, con una sencilla camisa celeste, de muy fina tela, que “colgaba” displicente sobre su estómago, gracias al alejamiento que de la tela hacían sus imponentes tetas y, lo notable, nada debajo. Como la tela acariciaba las lolas, los pezones no demoraron en estar duros y expuestos. Notablemente, no “apuntaban” para abajo, sino hacia adelante, encarando a un desgraciado pervertido como yo. “Cerraba el desfile” un pantaloncito de jean, desflecado y cortito, donde los glúteos lucían el nacimiento sobre los muslos. Rosi, sin la menor duda, no participaba de la teoría “los adultos deben ser discretos”. 
    ¿¡Y la hija!? ¡Dios! ¿Alguien le habrá dicho que tiene 7 años? En realidad, tiene 14. La pollerita terminaba en el mismo nivel donde empezaba el culo, y su blusa…, si lo era, apenas cubría la areola y, sin ninguna sobra… ni ...
    ... sombra, terminaba 8-10 centímetros arriba del ombligo… Sus tetitas están en pleno desarrollo, pequeñas pero perfectas, con destacados pezones…, que no envidiaban nada a los de la madre.
    ¡Con razón sonreía el viajante! Sabría del sacudón que me darían madre e hija…, además de haberlo gozado en su momento. 
    
    Cuando luego de beber el fresco y delicioso jugo de frutas que me había hecho en la licuadora, me pasé inconscientemente la lengua por el labio superior, justamente frente mío estaba Rosi… ¡Sonrió e imitó mi gesto! ¡Me está diciendo algo! ¡Más que eso! ¿Me proponía una buena mamada? ¡Claro que si!
    Moví mis labios preguntando “cuando”. Rosi se acercó, y en el oído me dijo “luego de la cena”. 
    ¡Para qué! Casi toco el cielorraso con el salto. 
    Comí lo menos posible. Quería estar livianito.
    Con discreción, le di a entender que me dé una hora y pico… “para una buena digestión…” Rosi rio y aceptó, por supuesto…
    
    Y allí estaba yo, esperando, bien al palo, gracias a una efectiva manuela, pero sin avanzar hasta la eyaculación. Quiero conservar reservorio para una buena provisión al útero. Si Rosi no lo quiere dentro…, bueee…, tendré que alimentar el aparato digestivo.
    ¡Y vino! No lo dudaba, pero de todas maneras estaba ansioso. Tenía muchísimas ganas de cogérmela… ¡está buenísima la gordita!
    La esperaba desnudo y al palo. Cuando entró al dormitorio me paré. ¡No podía recibirla de otra manera que no fuera así! Ella se sorprendió un instante y sonrió…
    -¡Veo que no querés ...
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