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Primera vez
Fecha: 21/01/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Tommy, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... acosté en mi cama, pero a diferencia de las noches anteriores, lo miré mientras dormía y con deseos de acostarme a su lado. Intentaba dormir y lo único que hacía era dar vueltas a un lado y otro de la cama. El recuerdo de la escena, no me lo permitía entonces comencé de nuevo a masturbarme y lo hice como dos veces, pero el fuego no salía de mi cuerpo. Pasarían como dos horas, todo el mundo dormía y el único despierto en aquella casa era yo. No sé como me llené de valor y me levanté y fui hasta la otra cama y llevé mi mano directamente a su pinga y comencé a acariciarlo. Él se despertó y dijo en voz baja -¿Quién está ahí? Y le respondí, sin quitar la mano. - Soy yo. Y le dije mi nombre. Él se acostó boca abajo, como para darme a entender que no quería que siguiera, pero yo estaba demasiado caliente como para renunciar al primer paso que había dado. Metí la mano debajo de su cuerpo y descubrí que tenía una tremenda erección, pero que además tenía una gigantesca herramienta. Le fui dando vuelta poco a poco, porque él se hacía el dormido, pero no puso oposición ninguna, y cuando la tuve frente a mi, comencé mi primera lección autodidacta de sexo oral, acariciándosela con mis labios y con mi lengua y metiéndomela en la boca hasta donde era posible. Disfrutando intensamente ese momento. Recuerdo que sentía aquella cosa dura y caliente en mi boca, y procuraba darle el mayor placer, como pensaba yo que debía ser. Hasta que sentí unos espasmos y una cantidad ...
... tremenda de leche inundó mi boca. Me saqué la pinga de la boca, dándole las últimas caricias con mis labios y lengua, pero mantuve la leche sin saber qué hacer con ella. Pensé ir al baño a escupirla, pero me daba miedo que alguien me viera, y entonces opté por tragármela. Realmente el sabor me resultó agradable y me quedé un rato en su cama abrazado a él y con su pinga en la mano como para que no se me escapara. Él se quedó muy tranquilo. Al rato me levanté, me acosté en mi cama y me quedé dormido. Por la mañana, sentí los gritos de su madre para que se levantara a hacer sus labores habituales. He pensado tiempo después, que él temía levantarse por miedo a enfrentarse a mi y que yo dijera algo o se descubriera algo. Creo que la vida y la tranquilidad regresaron a su cuerpo cuando vio que yo lo seguí tratando como si nada, y nuestra relación fue tan pobre como había sido hasta entonces. Cada noche mientras estuve en la casa, que fueron como cinco días más, ocurrió lo mismo, y aunque él ya me esperaba, siempre se hizo el dormido, como para no comprometerse. El único cambio importante en mis hábitos, después de la primera noche fue que mi hambre disminuyó tremendamente, no sé si las proteínas contenidas en el semen de aquel semental, cubrían mis necesidades alimenticias diarias. Como dos o tres años después volví, por mis medios y solo a aquel lugar, pues los recuerdos eran demasiado buenos como para no revivirlos. Me hospedé en un hotelito de la ciudad y viajé hasta la ...