1. La violacion de Juan


    Fecha: 27/01/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: jeraro, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... destruido.
    
    "Ahí estás, casi toda dentro de ti," jadeó con una satisfacción repugnante. "Listo para la carne de verdad."
    
    Escuché el sonido metálico de una cremallera, y luego sentí algo inmenso y ardiente presionando contra mi entrada ya castigada. No había delicadeza en su entrada. Empujó con una fuerza brutal, y mi cuerpo cedió con un desgarro húmedo. Grité, un sonido ahogado y desesperado, mientras sus 25 centímetros se abrían paso a través de mis músculos espasmódicos. Sentía cada vena, cada centímetro de su espesor, una barra de carne caliente que me llenaba hasta reventar.
    
    "Aprieta como una puta desesperada por verga," me insultó, su voz rasposa por el esfuerzo. "Siento cómo ese culo estruja mi polla. Te duele y te encanta, ¿verdad, mi putita?"
    
    Y entonces comenzó a moverse. No hubo ritmo, solo una violencia animal. Embestidas profundas y secas que sacudían todo mi cuerpo. Sus caderas golpeaban mis nalgas con un sonido obscuno, un *ploc, ploc, ploc* que se mezclaba con mis gemidos forzados. Sus manos ya no solo sostenían mis caderas, las hundía, sus dedos como garras que prometían moretones que durarían días. Cada vez que se hundía hasta el fondo, sentía sus testículos golpearme, un recordatorio de su completa dominación.
    
    El dolor se había desvanecido, o quizás mi cerebro lo había reinterpretado. Ahora era solo una sobrecarga de sensaciones, un placer tan agudo que casi era dolor. Sentía cómo me desgarraba por dentro, cómo mi cuerpo se adaptaba a su ...
    ... brutalidad, cómo mi propio miembro se endurecía contra las sábanas, frotándose con cada embestida.
    
    "Eres más que una puta," siseó en mi oído, sudando sobre mí, su peso aplastándome. "Eres mi agujero personal, mi receptáculo de semen, y voy a llenarte hasta que te rebalse por la boca."
    
    Cada palabra era otra embestida, otra humillación que me acercaba al borde. Sentía cómo su respiración se volvía más cortada, cómo sus movimientos se volvían más erráticos, más desesperados. Con un rugido gutural que parecía venir de las profundidades de su garganta, se hundió una última vez con una fuerza que pensé que me partiría en dos. Sentí cómo su polla pulsaba dentro de mí, descargando una oleada tras otra de su semen caliente, un torrente que me llenó, me marcó, me poseyó por completo.
    
    Se quedó dentro de mí un momento, jadeando, su peso pesado sobre mi espalda exhausta. Luego, se retiró con un movimiento brusco, y sentí el vacío instantáneo, el goteo de su semen corriendo por mis muslos. Me dejó allí, temblando, un deshecho sobre las sábanas manchadas de sudor y semen, mientras se vestía con una calma insultante. Con un movimiento rápido, sacó un grueso fajo de billetes de 50€ de su bolsillo y los tiró sobre mi espalda. El papel crujió al caer sobre mi piel sudorosa y manchada.
    
    "Eres más que una puta barata," dijo con un desdén gélido antes de girarse sobre sus talones y salir de la habitación, dejando la puerta entreabierta.
    
    Me quedé allí, sin moverme, escuchando sus pasos ...