1. Mi prima la Patita, ya es la putita


    Fecha: 28/01/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... montes y me metas tu cosa.
    Mi verga
    Tu verga.
    Y así seguimos siempre.
    Descubrimos que, en los cines, podíamos ser muy atrevidos, y pronto le estaba moviendo la almeja pajueleándola. Me daba risa verla venirse boqueando como pescado ahogándose. Al inicio, decorosamente, al bajarle los calzones se ponía algo en el regazo, cubriendo las piernas. Avanzamos a quitarle el sostén y dejarla con los pechitos descubiertos. Mejoramos cuando ya no se cubría, y se hacía al borde de la butaca, para abrir mejor las piernas, ya muy bien abiertas, y la blusa por los lados. Se venía varias veces. 
    En la última etapa, ya estábamos muy sinvergüenzas: semi encuerada, ella haciéndose la paja con una mano y otra paja a mí con la otra. Y yo, con una de mis manos en una chichita y con la otra metiéndole los dedos por el culo. 
    Le decía:
    Eres una gallina con tres palos metidos.
    ¡No es cierto, mentiroso, solo es tu lengua y las manos! Jajajaja… ¿Son tres que?
    ¡Tres carajos putita! Tres pichas corneándote…
    ¡Siii, tres vergas cogiéndome!
    Una prima, que sabía mucho de nuestras movidas, un día resumió: ¡Ustedes parecen conejos!
    Después de lo básico, comenzamos a experimentar posturas y a coger en lugares y horarios diferentes, como en el coche estacionado en la calle, en su casa, en estacionamientos, a estar encuerada circulando, o mamarme circulando o estacionados y otros que no recuerdo.
    Y las fotos… muchas… de todas las maneras, posiciones y lugares. Supe que no le importaba enseñar en ...
    ... fotos, así que le saqué fotos enseñando el mono, las nalgas, las chiches. Cogiendo, mamando…
    Una vez, en un motel, que tenía los cuartos en dos hileras, se paró en le acama, para fotografiarle el chango desde abajo. Oímos una pareja entrar enfrente. Sin moverse, me vio como preguntando que hacer Le dije: no te preocupes, ellos vienen a lo mimo que nosotros. Se quedó tranquila posando, inclusive de frente y de nalgas. 
    Otro día aprendimos a mamar. Después de varias insistencias de mi parte, condicionó hacerlo, si yo también lo hacía. Lo hice… y lo hicimos. Unos días después, en un terreno baldío, buscando conde coger, impaciente, me saqué el pito, ya duro. Al parar el coche, sin decir nada, se agachó a lamber la manguera. De la sorpresa no pude decir nada. La apoyé con la mano hasta venirme, y llenarle la boquita de lefa. Pasó a ser “terreno conquistado” a partir de eso, solo me veía de palo de fuera, duro, y se bajaba solita. Casi siempre, a seguir, se volteaba para que le hiciera una paja y venirse. Nos divertía mucho todo esto.
    Finalmente, en una de nuestras sesiones en un cine, le metí un dedo por el culito, como no dijo nada, le metí otro. Aslgo después le pregunté si le había incomodado.
    No, me dijo, solo sentí ganas de ir al baño. 
    Me sorprendió, pero en la siguiente ida a un motel, ya calientes, le pedí que se inclinara sobre la cama, y le rompí el asterisco. Sin reclamos. Como que estaba preparada para recibir vergas por todos lados. 
    La primera prueba con otros fue ...