1. LA CAZADORA


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    -¿Sabes Dani? Me siento tan bien en tu compañía… ¡nunca antes me sentí tan protegida, alentada y acompañada…! ¡Es tan lindo estar con vos!
    Así me habla Herminia, durante nuestro “relajo”, en la cama, luego de los activos polvos que nos mandamos ese viernes a la noche. Está amaneciendo y, si no me equivoco, no hace más de dos horas que logré llenarle el culo a la tan consecuente y agradecida hembra. Pero…, desgraciadamente, el marido regresa hoy al mediodía…
    -¡Estoy recontenta! ¡Al fin lo lograste! Creo que desde que estaba en el primer año del liceo, no me la daban por atrás… - No deja de besarme y acariciarme la pija, muy suavemente. ¡Herminia es súper mimosa! – Te lo confieso, nunca se lo dije a nadie… Fue un reverendísimo hijo de mil putas, profesor de Ciencias Naturales, el que me lo rompió, por un miserable 6…, para que no me la llevara a examen en marzo… ¡Me dolió tanto que nunca lo quise hacer más…! ¡Hasta que tu ternura, tus caricias, tus besos…, y tu lengüita, claro, me convencieron de lo contrario…, y no estoy arrepentida! 
    -Viste mi amor…, te dije que no te iba a doler…
    -¡Si! ¡Vos sabés coger como ninguno! ¡Tus besos y caricias son únicos! Todas las mujeres del pueblo que te conocen “de cerca” lo dicen: “¡No hay nadie tan dulce como Dani!”
    Hacía dos meses que estaba en la localidad trabajando en una nueva sede para la cooperativa de los chacareros…, sin duda, la más importante y poderosa institución comercial de la zona, una de las más ricas en producción ...
    ... agropecuaria… 
    Y pensar que, cuando, recién ingresado a la empresa, me mandaron al pueblo, pensé que era una “iniciación” por recién ingresado…, el “castigo” para todo novato. Por supuesto, luego de mis primerísimas relaciones con las niñas del pueblo, me pasé “inventando” trabajos colaterales “necesarios” para la mejor prestación. ¡Logré llegar a los 4 meses conociendo conchitas de 7 a 70 años! 
    Aprendí a comprender lo encantadoras que son las jóvenes maestras y sus cariñosas alumnas, así como las veteranas y mal atendidas mujeres de los chacareros o de los comerciantes minoristas, quienes, tal como me dijeron varias, pretextan ir a la ciudad a buscar material, para pasarse un par de días cogiendo con “pueblerinas”. Como esa manera de estar “juntos” en la visión de la vida –compañero, amigo, cariño, deseo-, me hizo…, nos hizo, acercarnos mutuamente para brindarnos felicidad. En otras palabras: cuando les decía que “quería hacerles el amor” lo comprendían perfectamente y jamás se negaban. “Amor” es la palabra clave. En ese pueblo nadie la utilizaba.
    Algo de eso conté hace algunos meses atrás.
    Como profesional forastero, molesta injerencia para algunos, traté de hacer la mejor y más abundante relación con “las fuerzas vivas”, como llaman a los que tienen el mango de la sartén, y, por supuesto, con las “colaterales” señoras, señoritas, jóvenes o niñas, que estuvieran alrededor de aquellos, los que manejan el bochín.
    ¡Todo fue muy bien! Las hembras y hembritas del pueblo, ...
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