1. LA CAZADORA


    Fecha: 11/02/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... donde vivirá la directora definitiva…, cuando la nombren… Por ahora está cerrada…, pero igual tenemos lo “necesario” en la escuela…
    Acentuó “necesario…”, y así fue. 
    En una habitación, adyacente a la dirección, había cama y un pequeño mueble…
    -¿Ves? Tenemos lo necesario… ¡Jajaja! Tenemos pocos “forasteros”, pero…, hay algunos “picaros y picaras”, que no dejan pasar mucho tiempo sin utilizar las “instalaciones”.
    Siendo así, justamente, no demoré más de lo necesario. No terminé de sentarme en el borde de la cama, con la colaboración de Diana, quien me bajó los pantalones y se colocó con la boca abierta y la lengua afuera a integrarse con mi choto, que desapareció en su casi totalidad dentro de la boca, apretándome con los labios. Sentí como su lengua acariciaba el glande y se deslizaba por todo el tronco. Me miraba y sonreía sobándome los huevos con una mano y sosteniendo el culo con la otra, apretándome contra ella. 
    -Tesoro…, ¿querés ponerte la frazada bajo las rodillas…?
    -No, no papito… No hace falta. Si me molesta me pongo en cuclillas…
    -Si querés me acuesto y me la hacés en la cama…
    -No hace falta… Enseguida vamos a la cama… - Estuvo un par de minutos mamando. - ¿Ves? ¡Ya la tenés bien dura! 
    
    Esta maestra pueblerina y futura ciudadana, no había hecho su primera mamada. Su trabajo de lengua y labios es perfecto. Glande y tronco deleitados y deleitándose con el arte de la hembra.
    Me soltó a punto de lanzar el misil, con las primeras gotas pre seminales, y se ...
    ... irguió, se sacó la blusa que todavía ostentaba, luciendo una hermosas y perfectas tetas, de un tamaño que equilibraba su cintura y sus caderas, con rosadas areolas y erguidos pezones.  
    Sin dejar de invitarme con la vista, ni lamerse los labios con la lengua, no fue a la cama. Tenía otra idea. Se apoyó, totalmente desnuda, contra la pared, a un costado del ropero, con los brazos abiertos y una sonrisa tan lujuriosa como yo sólo pudiera compartir. Llevó una de sus manos a la entrepierna y se acarició, ofreciéndomela para mi deleite. 
    No pedía nada, solo la sonrisa y su lengua acariciando los labios. Yo seguía con el choto al aire, amorosamente salivado por su lengua. Diana se reclinó, apoyándose de espaldas y adelantando su pelvis. Insistía con el ofrecimiento. 
    Me saqué la remera y retiré el pantalón, y di dos pasos hacia ella. Tomó la pija y la guio al maravilloso y húmedo orificio. Se colocó en punta de pies. La penetración fue inmediata y sin problemas. ¡Hay lubricación de sobra! 
    La tomé de los glúteos y levantó las piernas, abrazando mi cintura. Sentí mi escroto contra el nacimiento del culo. ¡Estábamos en la postura de la carretilla, justo para pasear! La llevé hacia el espejo y nos contemplamos de frente, de espalda, de perfil… Ella me clavaba sus uñas en la espalda. ¡Un dolor placentero! ¡Cómo una nena desvirgada: le duele, pero le gusta!
    			-¡Ay papito! ¡Qué lindo que nos vemos! ¡Como en una película!
    -¡Jajaja! ¡Vas a ver ahora! – Me senté en la cama, frente al ...