1. LA FUMADORA


    Fecha: 17/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Tus Relatos Autor: Bruno, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... la vez que me masajeaba metía uno  o dos dedos en mi perineo, eso, como lo dije antes, es la gloria. Si bien no alcancé mis diecisiete centímetros, fueron suficientes esos masajes y esa manera de apropiarse de mí para tener otra erección.
    Esta vez fui yo quien la saco de allí abajo y en un delicado movimiento, la coloqué al borde de la cama, con las rodillas sobre el colchón y su hiuera enorme apuntándome. Me paré detrás de ella, mi tallo a sus labios mojados y la amé de nuevo.
    -¡Ahhhhhhh! ¡Siiiiii! ¡Dame duro!- dijo entre suspiros. Apretaba las sábanas con las manos, me miraba entre la penumbra de la habitación. Y seguía gimiendo.
    Yo la tomé de las enormes caderas. Era una delicia para mi erotismo ver esas nalgas blancas golpeando contra mi pelvis. Y ver como mi tallo protegido, entraba y salía de ella y cada vez que lo hacía, más crema blanca untaba esa mujer enorme en la piel de mi tallo pequeño. 
    En un momento, apoyó el pecho contra la cama, gritó fuerte a lo Coco Basile y me regaló un orgasmo exquisito: Su higuera pulso muy duro contra mi piel, que se estrujó dentro de ella. Abrí sus nalgas para mirar como su higuera latía hundiéndose entre la cavidad de las nalgas y aflorándose, casi abriéndose por completo, mostrando la oscuridad de su interior. Fueron cinco pulsaciones de su higo diminuto y de su higuera enorme. Yo había juntado la energía suficiente para darle lo que me había pedido un ratito antes.
    Claro, he tenido orgasmos mucho más intensos con mi amor, ...
    ... pero, este estuvo bueno también, menos liquida, menos potencia de salto, pero aceptable.  Ella se tragó todo, cosa que me llamó la atención. Y cuando le pregunté si le gustaba hacer eso, tragar, me dijo con la voz del Coco Basile:
     -Me encanta la leche de poronga.
    Después se durmió. Roncaba como una vaca ¿las vacas roncas?, bueno, no sé. No vivo en el campo. Yo también me quedé dormido un rato después, no sin antes preguntarme (en estas circunstancias lo hacía muy seguido) ¿Qué hago acá?
    Recuerdo que a la mañana siguiente tengo un sueño erótico. Mi amorcito me estaba haciendo unos mimos de esos que solo ella sabe hacer, magnifico, y se me subía encima para devorarme la piel, con ella era una fruta de diecisiete centímetros, su hermosa Eva de una niña de quince años, un encanto de dama mi amorcito. Estaba en eso del sueño, cuando algo comenzó a ser muy vivido. Era que mi clienta, me estaba despertando con un mimo de esos que arrancan suaves, pero que luego, se puso en modo succionadora y, como yo tenía la erección de todo hombre por la mañana, ella estaba feliz con mis 17 centímetros, me dijo con voz gruesas, si la del Coco:
    -Mira que flor de poronga tenías flaco- la estaba agarrado con las dos manos- no estabas así anoche, rica, olor a macho, te gotea lechita- le pasaba la lengua por la punta y succionaba todo lo que salía de ella- que ricooooo- intentó una garganta profunda, le toqué la campanilla, me di cuenta porque estaba estrecha la zona que alcancé a tocar con mi punta- ...