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Greci Sanchez Puta Infiel
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Luis Maldonado, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Yo." Luego, sin dar tiempo a más preguntas, adjuntó una de las fotos que le había enviado a Esteban. No la más explícita, pero sí lo suficiente para dejar claro que no estaba buscando una conversación inocente. "No se lo digas a nadie." El silencio del otro lado duró lo suficiente para que Greci comenzara a dudar. ¿Había sido un error? Pero entonces, el teléfono vibró con una llamada entrante. Mateo. Lo miró fijamente, el corazón golpeándole las costillas. ¿Contestaba? ¿En serio iba a hacer esto? Pero antes de que pudiera decidir, otro mensaje llegó, esta vez con una foto adjunta. Lo abrió. Era el pene de Mateo. Duro. Grueso. Con una mano envuelta alrededor, los dedos apenas cubriendo la longitud. El texto decía: "Ahora tú me debes una. Quiero verte tocarte. Ahora." Greci sintió cómo el aire se le escapaba de los pulmones. Esto ya no era un juego. Esto era real. Y a ella le encantaba. Con manos que temblaban de nuevo, pero esta vez por pura lujuria, ajustó el teléfono contra el cabezal de la cama, asegurándose de que la cámara capturara su cuerpo desde un ángulo sugerente. Se quitó el sujetador, dejando sus pechos al descubierto, los pezones duros y oscurecidos por la excitación. Luego, con una sonrisa que era pura provocación, se bajó las bragas por completo y separó las piernas, dejando que la cámara capturara todo. —Mierda— susurró, pero no detuvo el video. Sus dedos encontraron su clítoris de nuevo, esta vez sin timidez, frotando en círculos rápidos mientras ...
... gemía en voz baja. Sabía que Mateo estaba viendo cada movimiento. Cada gemido. Cada vez que sus caderas se levantaban de la cama, buscando más presión, más algo. El teléfono vibró contra la madera, y por un segundo, pensó que era otra llamada, pero era solo un mensaje: "Dios, estás tan buena. Quiero chuparte esa perra pana hasta que grites." Greci jadeó, el cuerpo ardiendo. "Ven a mi casa" tecleó, sin pensarlo. "Ahora." El mensaje fue enviado antes de que pudiera arrepentirse. Sabía que sus padres no estarían en casa por al menos dos horas. Tiempo suficiente. Tiempo para jugar. No tuvo que esperar mucho. Diez minutos después, el timbre sonó. Greci se levantó de la cama, las piernas aún temblorosas por el orgasmo que no había terminado de saciarla. Se puso una bata delgada, lo suficientemente transparente para que se adivinara su cuerpo debajo, y fue a abrir la puerta. Mateo estaba allí, más alto de lo que recordaba, con esa sonrisa pícara que siempre la había sacado de quicio. Llevaba una sudadera con capucha, como si hubiera salido corriendo de su casa en cuanto recibió el mensaje. Sus ojos se clavaron en ella, recorriendo cada centímetro expuesto de su piel. —No jodas— murmuró, la voz áspera. —¿En serio esto es para mí? Greci no respondió con palabras. En lugar de eso, dio un paso atrás, dejando que él entrara, y luego cerró la puerta con un golpe suave. El sonido del cerrojo al correr resonó en el silencio de la casa. Mateo no perdió tiempo. La empujó contra ...