1. Greci Sanchez Puta Infiel


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Luis Maldonado, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... la pared, sus manos encontrando sus pechos desnudos bajo la bata, amasándolos con una urgencia que la hizo gemir.
    
    —Eres una puta— le susurró al oído, no como un insulto, sino como un halago. —Sabía que eras así.
    
    Greci arqueó la espalda, sintiendo cómo su cuerpo respondía al suyo, cómo su polla, dura como acero, presionaba contra su muslo.
    
    —Muéstrame las fotos— exigió él, jadeando mientras sus labios encontraban su cuello. —Las que le mandas a tu novio.
    
    Ella no se resistió. Tomó su teléfono de la mesa del recibidor y abrió la galería, mostrando las imágenes una por una. Mateo las miraba con ojos hambrientos, su respiración acelerándose con cada deslizamiento de dedo.
    
    —Maldita sea— gruñó, y entonces, sin aviso, la giró bruscamente, empujándola contra la pared. —Quiero follar esa perra pana que le muestras a todos.
    
    Greci no tuvo tiempo de responder. La bata fue arrancada de sus hombros, dejando su cuerpo completamente expuesto. Sintió las manos de Mateo en sus caderas, sus dedos clavándose en su carne mientras la doblaba hacia adelante, obligándola a apoyarse contra el muro frío. El sonido de su cinturón al desabrocharse fue ...
    ... como un disparo en el silencio de la casa.
    
    —No le digas a nadie— logró decir Greci, aunque en ese momento, con su coño palpitando de necesidad y la promesa de lo que venía, no estaba segura de si en realidad le importaba.
    
    Mateo no respondió. Solo escupió en su mano, frotándola contra su polla antes de guiarla hacia su entrada. Greci contuvo el aliento cuando sintió la cabeza gruesa presionando contra ella, estirándola, abriéndola.
    
    —Eres una zorra— gruñó él, empujando hacia adelante con un movimiento brusco que la hizo gritar. —Pero eres mi zorra ahora.
    
    Y entonces, comenzó a moverse. Duro. Rápido. Sin piedad. Cada embestida la empujaba más contra la pared, cada gemido que escapaba de sus labios solo parecía excitarlo más. Greci cerró los ojos, dejando que el placer la consumiera, sabiendo que esto era solo el comienzo. Porque si sentir los ojos de un desconocido sobre ella la excitaba tanto… ¿qué más podría hacer?
    
    El pensamiento la llevó al borde, y cuando Mateo la agarró del cabello, tirando de su cabeza hacia atrás mientras la llenaba con su semen caliente, Greci supo una cosa con absoluta certeza: esto no sería la última vez. 
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