1. Adelita, su padre y su amiga


    Fecha: 05/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... marche otra vez.
    
    Adelita recordó el día que había llegado de pasear y su padre la abrazara confundiéndola con su madre. Le diera un beso con lengua casi interminable. Se quedara de piedra. Supo que se le había ido la olla. Al principio le dio pena, pero cuando sintió su verga empalmada cerca de su virginal chochito, se puso tan cachonda que se dejó hacer. Recordaba cómo le quitara la blusa y el sujetador y le devorara las tetas, como de pie le quitara las bragas, le comiera el chochito y se corriera en la boca de su padre. Como la llevara a su dormitorio, como la desvirgara e hiciera que se corriera tres veces más. Adelita, le dijo su padre:
    
    -No me volveré a ir, cariño. Deja que Marta te la mame.
    
    Marta se arrodilló delante de Gerardo, le quitó el calzoncillo y sacó su verga, larga, gorda y flácida. Adelita, le quitó la bata y luego hizo que se echara hacia atrás, le besó, lamió y chupó las tetillas y después le metió la lengua en la boca, Gerardo se la chupó, después ella se la chupó a Gerardo. Se fueron saboreando mutuamente mientras Marta le acariciaba, lamía y chupaba las pelotas. Masturbaba con su mano derecha la verga, le lamía y mamaba la cabeza...
    
    Adelita, pasado un tiempo, fue a la cocina y volvió con un spray de nata, mermelada de fresa, fresas y mantequilla.
    
    -¿Quién quiere que la coman todita?
    
    Sacando la verga de la boca, de la que cayó cantidad de saliva mezclada con aguadilla, exclamó Marta:
    
    -¡Yo!
    
    Marta se echó boca arriba en la cama. ...
    ... Adelita puso todo encima de la mesita de noche, y le preguntó a su padre:
    
    -¿Vas a comer todo lo que le ponga a Marta en la boca, en las tetas, en el ombligo y en el chochito?
    
    -Voy, pero deja que vea como es. A ti ya te conozco, a ella, no.
    
    Gerardo, a tientas, supo dónde estaba Marta, se arrodilló entre sus piernas con la verga tiesa, y con las yemas de sus dedos le hizo un reconocimiento facial.
    
    -Eres hermosísima!
    
    Luego sus manos recorrieron el cuello de Marta. Sus hombros, sus tetas y sus pezones, su cintura y sus caderas, sus piernas, los dedos y las plantas de sus pies. Volvió recorriendo el interior de sus muslos, tocó su chochito empapado, le metió un dedo, -Marta soltó un sensual gemido- lo llevó a la boca, probó el jugo, y le dijo:
    
    -¡Eres la perfección hecha mujer!
    
    Adelita, se celó.
    
    -¿Y yo que soy? ¿Una vaca burra?
    
    -Tú eres una diosa de ébano.
    
    Mientras Gerardo se masturbaba para que no se le bajase la verga, Adelita le puso una fresa en la boca a Marta. La comieron juntas y se besaron. Rodeaba Marta con sus brazos el cuello de Adelita, cuando le dijo Gerardo:
    
    -¿No habías dicho que iba a ser yo el que comiera?
    
    Adelita le puso una fresa en la boca a Marta. Partió otra a la mitad y le clavó una mitad en cada uno de los pezones erectos. Partió una segunda fresa, comió la mitad y la otra se la puso en el ombligo. Le echó mermelada en el chochito, y le dijo a su padre:
    
    -Toda tuya.
    
    Gerardo, tomando la cara de Marta con sus manos, comió la ...