-
La calentura
Fecha: 03/03/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Sara, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... pocos segundos estaba sobre sus piernas besándonos apasionada y calurosamente. Nuestros cuerpos hablaron por sí solos y no pasó mucho tiempo para estar desnudos tocando nuestros cuerpos. Ninguno decía nada, el silencio era nuestro cómplice. No quisimos perder tiempo y sin pensarlo acomodé su verga en mi vagina, no la había visto pero lo poco que pude sentir en mis manos me dejaron claro que la pasaría bien. Lentamente me fui sentando en aquella verga, el grosor se palpaba en mis labios y el tamaño en mis gemidos. La calentura me hacía disfrutar cada milímetro entrando en mi vagina y lo prohibido en la excitación y adrenalina en mi cuerpo. Después de tenerla lo suficientemente adentro empezaron sus movimientos lentos y controlados que me hacían gemir, la adaptación de mi vagina y la excitación lo fueron guiando a más velocidad y fuerza, definitivamente era el mejor sexo que había tenido en bastante tiempo y no me arrepentia de nada. La estaba pasando tan bien que cada vsz le pedía más, más fuerza, más velocidad, más orgasmos y él sin dudarlo lo hacía. No recuerdo en qué momento perdí la discreción y mis gemidos se convirtieron en gritos que por momentos él intentaba silenciar. Los dos la pasamos de lo mejor, no queríamos que esto terminara, pero todo lo bueno tiene su fin y aquel debía ser el mejor para los dos. Un solo movimiento me indico que faltaba poco para terminar, la calentura me pedía a gritos su leche dentro mío pero la razón se negaba a tener un susto, así que ...
... tome la mejor decisión, me levanté rápidamente y me incliné ante aquella verga que me dió tanto placer y continúe con mis manos mientras besaba y saboreaba su verga, vaya que era grande, me costaba tenerla en mi boca pero cada vez ansiaba verla acabar, después de un buen trabajo tuve mi recompensa, su leche espesa y blanquecina salió expulsada con fuerza de su verga, contuve con mi boca lo más que pude, pero fue inevitable verla escurrir lentamente sobre mis manos. Después de saborear y tragar lo más que pude nuevamente me levanté, le di un beso como agradecimiento y completamente desnuda subí a darme una ducha. Allí termine de disfrutar y entender lo que había pasado. Después de la larga ducha volví a la sala, allí aún estaba Juli, también se había duchado y ya estaba vestido. Al bajar hablamos como si nada hubiera pasado, cómo dos primos casuales después de un día cotidiano. A las horas llegaron mis papás, habían traído pizza, así que nos reunimos todos a comer. Mis padres le agradecían a Juli por acompañarme, yo igualmente lo hacía, entre miradas y sonrisas pícaras. Cómo era tan tarde le ofrecieron quedarse a lo cual él aceptó añadiendo que se quedaría en el sofá para no incomodar, yo propuse otra cosa, que se quedara en mi cuarto para que durmiera más cómodo, mis padres aceptaron, total nos conocemos desde chicos, los dos sonreímos y así fue, debo confesar que aquella noche los únicos que durmieron fueron mis padres, nosotros debíamos continuar lo que ya iniciamos.