-
SE LE CAYÓ EL LIBRO
Fecha: 11/03/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Estaba por bajar del bus. Delante mío está una chica –una linda gordita-, de unos 18-19 años, con varios libros en sus brazos…, haciendo increíble equilibrio para que nada se vaya al suelo… ¡Y sucedió! No logró llegar a pisar, cuando ya un par de libros estaban sobre la vereda. Bajé tras ella, y me agaché a recogerlos…, pues si la chica intentaba hacerlo…, los otros que tenía entre brazos… también caerían… -¡Oh! ¡Gracias señor! ¡Muchas gracias! – Me gustó eso de “señor”, aunque no creo tener más de 10 años que ella. -Una de dos…, o llevás menos libros o tenés que tener mochila o bolso… - Se lo dije sonriendo, para que no se lo tome como reproche. – De esta manera, me tendrás que avisar hacia dónde vas, así estoy para recogerlos cuando caen… -Perdone…, no quise moles… -¡Jajaja! ¡No fue ninguna molestia! ¡Todo un placer! No tengo demasiadas oportunidades de ayudar a una joven tan hermosa como vos… - Tengo los libros. No se los devolví…, pues de esa manera se les volverían a caer… - Pero…, si te los doy… se te volverán a caer… ¿Dónde vas? Te los llevo… -¡Oh no! ¡Tengo que caminar un par de cuadras! – Se había sonrosado…, lo que la hacía más deseable todavía… - Tengo que llevarlos si o si… -Pues te acompaño, entonces… De otra manera los irás tirando por el camino… -¡Como me va a acompañar! ¡Son más de dos cuadras! -No me importa… Me das el placer de acompañarte como pago por haber recogido los que cayeron… -Pero… señor… ¡Sería una aprovechada! -Sería lo ideal…, que ...
... te aproveches de mí. ¡No tendrías más remedio que dejarme que te acompañe…! Dale… ¿hacia dónde vamos? -Es… hacia allá… - Dio un paso hacia la esquina. Me puse a su lado. Como soy como 30 centímetros más alto, me di el gusto de saborear con la vista el generoso escote que lucía su canal entre las opíparas tetas. -No insistás, te acompaño. De otra manera todos tus libros terminarían en el piso… -¡Oh, gracias! ¡Me da vergüenza hacerle caminar hasta allá! -Más allá de que sonrosada, el rostro se te embellece más todavía, es un placer acompañarte… - Le vuelvo a mirar el escote, sin el menor reparo. ¡Quiero que sepa porque la quiero acompañar! - ¡Me tenés que premiar con el placer de tu compañía por haber recogido los libros! No creo que a esta altura la hembrita tenga dudas de por qué la quiero acompañar…, además de la soberana carpa que se formó en la entrepierna… La piba sonríe levemente y baja la vista; ¡sabe por qué quiero su compañía! -Bueno…, vamos entonces…, pero… si se cansa no me molestaré si quiere volverse… -Está bien…, para que no te digan que andás con desconocidos…, me llamo Dani… -¡Ah, qué bien! Soy Alcira… -¡Es un inmenso placer que las caídas de tus libros me hayan permitido conocerte! Alcira, sos un premio del destino… -¡Jaja! ¡No hay que exagerar! – Ya íbamos caminando, y trataba de no perder el paso para continuar a su vera, levemente al costado y atrás: ¡la visión del escote es gloriosa! ¡Casi hasta la areola! ¡La erección es total, y sus ojos se ...