1. Si, mi mujercita es puta


    Fecha: 13/03/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    No éramos muy jóvenes, y ya habíamos tenido varias experiencias diferentes, juntos y por separado. Cuando un día me enteré y confirmé sus andanzas, primero me enojé, después lo pensé, lo digerí y me hizo cambiar de enfoque en la vida.
    Supe que mi noviecita que creía casi virginal, era regularmente bombeada por un ex compañero de secundaria, un ex consejero de vocación profesional, otro amigo de su barrio y yo. Pero juraba que me amaba… y que yo era único (Nunca dijo que era él único). No sabía si realmente me quería, o me estaba tomando de su pendejo. O había alguna cosa en su mente que la hacía ser puta. En todo caso con esa información decidí continuar, pero ya pensando en experimentar. Probando variaciones  fuimos quedándonos mas próximos, ya estamos viviendo juntos y sabiendo lo que hacemos, ambos estamos tranquilos y contentos. Si nuestras mamás supieran, primero la llamarían puta… no… putísima…
    Tuvimos muchas aventuras, aquí voy a contar algunas de las más impactantes, me saltaré las de tentativa y aprendizaje.
    Ya adaptados a los clubes de swing y a las boates de tipo infiernillo, donde estuvo desnuda y semidesnuda, y más aún… cogida, y cogida a dos, pasamos a la otra etapa: 
    La primera vez.
    Fue en un los cines, donde habíamos tenido nuestros cachondeos iniciales, donde ya le había explorado la concha y el culo.
    La primera vez a tres en un cine fue casual, después lo hicimos con esa intención muchas veces y desenvolvimos varias técnicas para provocar el ...
    ... juego, como la de que a veces ella entraba aparentemente sola (yo iba a alguna distancia, simulando ser un interesado en una cachondeadita fácil. 
    Ese primer día entramos de tarde, era una película medio densa, con poco público. Estábamos esperando el inicio cuando sentí una mirada, era un hombre sentado a unas 10  o 15 butacas de distancia, que nos veía insistentemente, sin disfrazar. Me extrañó, y decidí ver que pasaría. Sin dejar de verlo, entre beso y beso, como casualmente le subí la falda a medio muslo. El individuo se acercó unos espacios. 
    ¡Ahh, la cosa era por ahí! Y mi mente cochambrosa comenzó a pensar lo que podría ser. A seguir, le subí la falda hasta el borde de los calzones. Le coloqué una mano en los senos, desabotonando la blusa y la otra en los muslos con la falda hasta la cintura. El tipo ya no despegaba la mirada de las piernas de Elzita. Y ella impávida, parecía que no se daba cuenta de nada. 
    Cuando se apagaron las luces, le abrí bien la blusa mostrando los senos,.   El tipo se pasó al asiento junto a ella, viéndola descaradamente. Pero sin tocarla todavía.
    Le di el pase final al cambiar mi mano a la otra chiche, dejándole libre la del lado derecho. Él lo entendió perfectamente, y confirmando que no habría oposición, la acarició, subiendo lentamente por los muslos. 
    Después ella me contó:
    -	Estaba distraída y no me di cuenta del tipo hasta que se sentó junto. Primero colocó su rodilla tocándome y moviéndola suavemente. Como no me moví, sentí la mano ...
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