1. Si, mi mujercita es puta


    Fecha: 13/03/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... acariciándomela rodilla. 
    -	Estando así, abrí las piernas dándole a entender que podía cachondearme.  Lo entendió y comenzó a subir por los muslos… mmmhhh… ¡Que sabroso! Y con la otra me acariciaba un pecho… Era algo diferente, tenía cuatro manos alisándome,  y repartidas, dos por las piernas, encaminándose a la raja y dos por la pechuga. ¡Riiiiccccooo! No hablaba, pero facilitaba todo, me deslicé hacia el frente de la butaca y abrí las piernas. 
    -	Sin perder el ritmo, y como puestos de acuerdo, me colocaron una verga en cada mano. Estaban duras, duras. Sentí unas ganas de bajarme a mamarlos…  
    -	Poco después con los dos en la buchaca, me bajé los calzones, saboreando los dedos metidos. Estaba tan caliente que tuve mi primer orgasmo casi en seguida, me vine y me vine…
    Nos la estábamos dividiendo fraternalmente. En algún momento comencé a bajarle los calzones. Ella lo entendió y colaboró, así como el tipo; a seis manos salieron rapidito. Se hizo hacia adelante para poder abrir mejor las piernas, con la falda hasta la cintura, se abrió completamente la blusa. 
    ¡Se veía linda! ¡Putisima! Reclinada enseñando el mechudo y las chichitas…   dedeada abiertamente, sin dudar agarró una verga en cada mano, tejiendo unas bellas chaquetas.
    La segunda vez
    La segunda situación fue para saber si podría ser puta de oportunidad. Ya sabíamos que podía ser puta, de eso ya no teníamos dudas, pero de oportunidad… y sola… fue lo que decidimos descubrir. Estaba viajando sola, y combinamos ...
    ... que hiciera escala en una ciudad que ya conocíamos. Llegó de tarde se instaló en un hotel en la playa, descansó, se arregló y saliendo se sentó en el restaurante-bar de la calzada.
    No tardaron mucho en notarla como una mujer sola y arreglada, que podría estar  disponible, claramente no era una puta de calle. Unos chilenos comenzaron a hacerle plática, era su primera vez ahí y no conocían la ciudad. Ella les contó de varios lugares interesantes y condujo hábilmente la plática para sugerirles ir a alguno de “los nuestros” de aquellos en que  sabíamos como eran y nos sentíamos a gusto. Y que eran super cachondos. 
    Después de varios tragos, los chilenos mordieron el anzuelo y le pidieron que los guiara. Por supuesto que ella aceptó y fueron a una calle donde había varios, escogió nuestro favorito, el Baccarat.
    Ya sentados, ellos estaban deslumbrados, había mujeres semi-desnudas, algunas mamando en los asientos, otras siendo cogidas en diversas posiciones, abrían los ojos mirando para todos los lugares. Pidieron bebidas, uno comenzó a pasarle la mano por las piernas, el otro observando y como ella se quedó quieta, el primero la abrazó y besó. El segundo la manoseaba. En pocos minutos ya no había límites, era el mayor manoseadero de los tres. Y ellos se convencieron de que no había problemas ni controles en el local. 
    -Mira aquella, ¡Está encuerada! ¡Y esa otra está mamando! Y a aquella ¿Se la están metiendo por el culo? No… no… es por la cona…
    Pronto los dos estaban con las ...