1. Mi primo me hzo puta


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    mi primito querido me hizo puchacha
    Somos parte de una familia muy unida, yo era algo mayor que él unos años, por lo que me sentía tranquila y como más adulta y sin peligro
    Era un invierno frío y un montoncito nos reuníamos en mi casa para ver la tele. Por el frío, nos cubríamos con cobijas. No sé cómo sucedió que comenzamos a quedar juntos cada vez. Hasta ahí parecía nada, pero, poco a poco cada vez quedábamos más junto. Una de esas noches, de repente, me besó en la mejilla, ¿sorprendida? Si, pero me quedé quieta, sin saber exactamente qué hacer. Me había gustado. Cuando otro día lo volvió a hacer, ya no fue accidental ya era con toda intención, y yo no me alejaba, ¿Colocaba el cachete para ser besada? Si, y me sentía muy bien, muy contenta muy a gusto. Todavía no sabía que estaba caliente. Algún tiempo después, estando solos, me besó en la boca, igual me sorprendió, igual no supe qué hacer, pero acepté y poco después, al repetirlo, ya cooperaba, ponía la trompita para la pelea de lenguas, y cada vez nos las metíamos hasta donde podíamos. Además, procurábamos encontrarnos solos. Sin saberlo, ya estábamos follando. Ya estaba encaminándome a ser piruja.
    Por ahí comenzó a acariciarme por encima de la ropa, al principio le quitaba las manos, pero estaba claro que no tenía muchas ganas de detenerlo. Fue cuando supe que era una pendeja y que mi primito me estaba seduciendo. Y me importó madres. 
    De las rodillas pasó a los muslos y sin ningún problema llegó a las nalgas, no ...
    ... se como fue, ni me interesó detenerlo, me sentía muy a gusto con esas caricias, en donde nadie me había puesto la mano y menos por debajo de los calzones. Algunas veces en los transportes, ya lo había sentido, pero esto era diferente.
    Hasta ahí no lo dejé llegar a mi concha.  Los pechos solo por encima de la ropa, aunque empecé a aceptar que me acariciara los hombros. Hasta que un día, ya muy calientes, alcanzó un pezón y ahí comenzó una especie de tradición de” terreno conquistado, terreno, ganado” cuando lo tocó la primera vez, reclamé, le grité le intenté quitarlo, sacar la mano. No me hizo el menor caso y me calló a besos. Dejé de resistirme, porque, además, me estaba gustando, a partir de ahí ya no hubo resistencia a que me metiera las manos por las tetas y mejor, que me las chupara y moviera.
    Pasó un tiempo y de acuerdo con la tradición de la época un día en un coche, inesperadamente y sin resistencia me llegó al coño, me sorprendió un poco, pero tampoco hice ni dije nada, me gustó mucho. No entendía claramente, o no quería entenderlo que, a partir de ese día, ya había entregado informalmente el tesoro. Pasamos a ir a los cines a putear, al inicio medio moderadamente me metía la mano por todos lados, y yo masajeándole la verga, haciéndonos puñetas. Nos acostumbramos y poco a poco fuimos más descarados, veíamos que no había mucha gente cerca, me quedaba con la falda a la cintura sin calzones, con la blusa abierta, sin sostén, de piernas abiertas, las chiches y el mono ...
«1234...»