1. Mi primo me hzo puta


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... bien a la vista y gozando la dedeada, me venía como loca y me gustaba mucho
    Obviamente poco después me llevó a un motel, y medio impacientemente, me cogió por primera vez ¡el universo perdió una virgen! a partir de ese día ya era rutina salir a coger, a chingarme, a veces en el coche, a veces en un motel. Dependía del dinero que tuviéramos, qué tuviéramos porque él era estudiante y yo ya trabajaba. Sin saberlo ya era mi padrote y yo su puta. 
    Hasta ahí todo bien, yo me sentía enamorada, querida, atendida como mujer, y cachonda, no me daba cuenta de lo pendeja y zorra en que me había convertido, no, no me había convertido, ya lo era desde antes, solo no lo sabía.
    En poco tiempo, ya estábamos bien acostumbrados a joderme, en cualquier posición que se nos ocurría, comenzamos por el papá y mamá clásicos, después practicamos el de perrita, de monito, arrodillada, inclinada de lado, arrodillada en el asiento trasero de los coches, sentada en el de atrás de piernas abiertas, en fin me estaba convirtiendo en su puta y yo estaba feliz de serlo. Solo aún no lo decía
    Algo después un día, me puso la verga en el cachete obviamente para mamarlo, pero yo no quería, Me cambiaba de cachete y movía la cara hasta que finalmente, le dije “si tú lo haces, yo lo hago” más tarde en decirlo que ya estaba chupando mi chocho, sin soltar, se volteó y me puso la verga frente al la boquita, en un novedoso 69, siguiendo mi costumbre de no faltar a la palabra, sólo la abrí y por primera vez supe lo que ...
    ... era tener la boca llena de verga, con esa novedad salimos muy contentos del motel.- 
    Unos días después andábamos vagando por las afueras de la ciudad buscando un espacio adecuado para coger en coche, para echar un rapidito.  Cuando encontró uno adecuado, se estacionó ya con el equipo de fuera. Sin decir nada, esta pendeja se bajó a mamarlo. Estaba inaugurándome como “Chupa-pollas”.
    Él me contó después que se sorprendió y al mismo tiempo se alegró mucho. Me bajó los calzones, subió la falda y me dijo que abriera las piernas para meterme los dedos,  él terminó primero porque además se estaba ayudando con una mano, haciéndose una paja en mi boca, cuando me llenó la boca de lefa, me dijo que me volteara de espaldas para venirme bien a gusto, como era la primera vez y una novedad, quería tirar la leche, pero lo obedecí, y me quedé quietecita hasta venirme, solo que,  en ese espacio de tiempo y con la venida ¡me tragué la leche! Otra novedad. (Me supo medio amarga, no me disgustó, me inició)
    Pasó a ser costumbre para el resto de la vida, cada vez me llenaba la boca de lefa y me la tragaba completa, me acostumbré y me gustó. 
    Aprendí a usar putiropa, mini faldas, al borde de las nalgas, sin sostén, sin calzones... ¡era emocionante!
    Nuestra rutina pasó a ser casi completa comenzábamos con besos y cachondeada, a seguir me encueraba, lo mamaba y me empinaba. Éramos felices, cada vez me decía, ya muy calientes, en plena joda, algo como:
    ¡Así putita cabrona así! ¡Mueve las nalgas! ...
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