1. Nada que perder


    Fecha: 31/03/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: TIANHUA, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    No me importa nada ya. Nada que perder.
    
    Me miro al espejo con rabia y decisión.
    
    Ese reflejo tiene que cambiar. 
    
    Me meto a la ducha para un baño largo, pero lejos de ser relajante.
    
    El agua hirviendo me quema y también me limpia.
    
    Se lleva todo lo que no quiero mas sobre mi piel.
    
    Me rasuro cada centímetro de mi cuerpo. Es una experiencia casi etérea, casi inconsciente. 
    
    El último enjuague de los últimos vellos marca el fin de la ducha. Salgo. Contemplo mi cuerpo desnudo, completa y perfectamente depilado.
    
    Mis largas piernas, mi abdomen plano, mi pecho y brazos delgados. Me volteo y miro ese culo redondo y respingado. Tan poco varonil. 
    
    Y mi pene. Pequeño y ridículo, que ni la depilada puede hacer ver de un tamaño decente. 
    
    El que tan poco placer me ha dado y tantas vergüenzas me ha hecho pasar.
    
    Solo mirarlo me vuelve la desdicha. La rabia.
    
    Miro mi maleta y busco inmediatamente con qué taparlo.
    
    ¡Mierda! ¿Por qué solo tangas? 
    
    Me encanta como enmarcan mi culo, pero odio como dejan mostrar mi pene.
    
    Escojo una negra. Un triángulo al frente, un hilo atrás.
    
    Tomo mi pene y lo estiro hacia atrás, pegándolo a mi pelvis y la tanga apretada y segura lo hace desaparecer. Lo siento aún, pero al menos no puedo verlo.
    
    Vuelvo la mirada al espejo. El reflejo aún no está correcto.
    
    Busco en mi maleta, y encuentro un corsé negro. No de encaje ni satín. Este es un corsé de imitación de cuero. 
    
    Me lo calzo y lo aprieto hasta que no puedo más. ...
    ... 
    
    Mas bien, el corsé no puede más, porque yo hoy aún no he llegado al límite. Las tiras apenas aguantan y sé que tengo que parar, así que las anudo con firmeza. 
    
    Siento las tiras contra mi espalda, pero lo increíble de los corsés es que la belleza por delante en nada muestra el dolor detrás. Es más, mientras mas duelen, mejor se ven.
    
    Delante solo se muestra una cintura espectacular y, para mi deliciosa sorpresa, un escote divino formado por la poca grasa en mi pecho apretada firmemente entre ellos. 
    
    Me distrae una sensación. Mi pene atrapado se empieza a erectar. 
    
    ¡No! 
    ¿Por qué ahora? ¿Por qué aquí? ¿Con esta imagen? 
    No las decenas de veces que me falló ante la oportunidad de tener sexo con mujeres. Obligándome a miles de excusas. 
    ¿Por qué ahora?
    ¿Esto es lo que quiere?
    
    No. Tuvo la oportunidad. Ahora no quiero saber nada de él.
    
    Busco los microshorts. Si. Esos negros. También imitación de cuero.
    
    Son demasiado apretados. Y eso quiero. 
    
    No me cubren completamente las nalgas dejando al descubierto un poco de piel debajo, pero encierran de nuevo mi pene. Invisible de nuevo. Fundido con mi entrepierna.
    
    Alivio. Mas no paz. 
    
    Con rabia lanzo un grito al cielo. Un grito ahogado.
    
    Luego recuerdo donde estoy.
    
    Es un hotel. Hay gente. Nada elegante, pero sin duda un escándalo suficiente atraerá a alguien que vendrá a ver a quien están matando. Quién está muriendo.
    
    Recuerdo los secretos descubiertos. Los insultos. La ropa en la calle. La puerta ...
«123»